Y después de fiestas, ¿qué?

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas    Durante unos días, de Navidad a Reyes, hemos deseado paz, alegría, felicidad, un buen año. Y no únicamente lo hemos deseado, sino que nos hemos esforzado para que en las familias, entre los compañeros y amigos, se viviesen días de más calor familiar, de convivencia…

Puede que se haya participado en la gran recogida de alimentos, en la maratón, en la colecta de Caritas, en lasquinas solidarias, interpretando los pastorcillos, en los belenes vivientes, en la cabalgata de Reyes, en las grandes celebraciones cristianas de estos días… y en otras actividades que ayudan a vivir la Navidad. Es posible también que hayamos hecho algún buen propósito, pero hemos iniciado el mes de enero y la tentación es olvidar lo que hemos vivido y celebrado, enterrar los buenos sentimientos… y seguir igual que antes, como si no hubiese pasado nada. De ahí el interrogante: Y después de fiestas, ¿qué?

Desearía responder a la pregunta para animaros a no olvidar y a seguir en la vida ordinaria, y diaria, lo que hemos vivimos y deseado.

 

         Has contemplado a Jesús en el nacimiento, y te has dado cuenta que Dios, grande, único y poderoso, se ha hecho pequeño, débil, próximo a ti. Te ha venido a buscar como niño indefenso para que te sientas amado, acompañado, ayudado, perdonado… siempre, y no únicamente unos días. Y tú ¿te olvidarás de Él, le cerrarás la puerta de tu casa no dejándole entrar? En positivo: no dejes de vivir el hecho que Dios te ama de forma inimaginable, aunque con frecuencia tú no le correspondas. Él siempre espera tu mirada interior, tu palabra, tu silencio, tus quejas, tus miedos, algo de tu tiempo… solo así tu vida será “diferente”, será una “Buena Noticia”.

         Sé sincero contigo mismo, y pregúntate si estás adormecido o adormecida por las cosas materiales y te olvidas de las necesidades de las personas —de las más próximas y las más alejadas—. Puedes comprobarlo fácilmente. ¿Por qué o por quién estás dispuesto/a a sacrificarte? ¿A qué das más importancia en la vida diaria? ¿Dedicas tiempo a los demás? En positivo: es necesario que la felicidad que durante estas fiestas hemos deseado y, al mismo tiempo, hemos procurado ofrecer se convierta en un compromiso permanente y no se detenga en época de rebajas.

         Vivimos la fe en Jesucristo y nuestro cristianismo en comunidad, en Iglesia, en las parroquias. Si hemos celebrado y vivido las fiestas es gracias a la Iglesia, que desde los apóstoles y de generación en generación de cristianos ha transmitido la Buena Nueva de Jesús el Salvador. Hoy, la responsabilidad es nuestra. Las próximas generaciones de nuestro obispado vivirán y celebrarán la Navidad de Jesús y todo lo que significa, si somos capaces de proponer con palabras y con nuestro ejemplo de vida, este mensaje. Por ello no podemos esperar a que las parroquias estén siempre presentes haciendo lo que sea necesario, si nosotros nos lavamos las manos, y no nos sentimos implicados.

Una fe auténtica pide conversión, cambio. Ciertamente que el mundo, el país, la ciudad, el pueblo… ha de cambiar para mejorar en todas dimensiones, especialmente en humanidad. Ahora bien, el cambio ha de empezar por uno mismo. Por eso debemos preguntarnos también qué hemos de cambiar para que el mundo, nuestro pequeño mundo de cada día, cambie. Es así como haremos posible que el deseo de cambiar “el mundo” no quede en un mero deseo.

Si lo intentamos significará que la Navidad ha dejado huella en nuestra vida.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 411 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.