Nuestros hermanos inmigrantes, un don para la comunidad

Mons. Rafael ZornozaMons. Rafael Zornoza      Este Domingo 18 de enero celebra la Iglesia la Jornada de las Migraciones, y el domingo siguiente, día 25, celebraré en la Catedral para recordar esta realidad que nos preocupa a todos, que es tan importante y querida para mi y para la Iglesia . Estoy convencido de que las personas inmigrantes ocupan un lugar privilegiado en el Corazón del Señor. Él es el que mejor conoce los deseos y esperanzas que traen estos hermanos nuestros, y también es Él quien más sufre sus penalidades y desgracias, que en muchos casos les han obligado a salir de sus países, les acompañan en su difícil llegada a nuestra tierra y siguen sufriendo aún después de muchos años de convivencia entre nosotros.

En mis encuentros con algunos de mis queridos hijos inmigrantes he podido constatar esta experiencia. En Tarifa y Algeciras, especialmente, pero también en otros lugares, he compartido dolencias y luchas. Pero sobre todo me ha emocionado ver tanta fe y tanta esperanza, una maravillosa certeza de la compañía de Dios en tan difícil camino, la alegría y el consuelo de sus corazones al comprender que el valor de la vida está en Su Amor. Él asegura la dignidad de todo hombre. Por ello, los cristianos recibimos a tanta gente que viven el drama de la inmigración como hermanos y sabemos que ante todo son un don que Dios nos hace, un regalo que alegra nuestras celebraciones eucarísticas dominicales, nuestras catequesis y nuestras parroquias. Estos hermanos nuestros tienen mucho que aportarnos. Sobre todo esa fe y esperanza que lanza a seguir luchando y también esa humildad abandonada que lo espera todo de la Caridad de Dios y de nuestra acogida. Es maravilloso recibir de ellos esas experiencias que atestiguan el amor divino y que sostienen en la lucha. En medio de la crisis que sufrimos, unos y otros podremos alentarnos ayudándonos a poner los ojos en Aquel que nos sostiene: El Resucitado.

No podemos, sin embargo, dejar de denunciar el derecho en primer lugar a no emigrar, a que en los diversos países de origen se den las justas circunstancias que permitan tener una vida digna. Tampoco debemos mirar a otro lado en cuanto a las situaciones irregulares que se siguen dando en nuestro propio país: las condiciones de empleo, de sanidad, de seguridad. Queremos responder a Cristo que nos llama a la conversión en nuestros hermanos inmigrantes.

Afortunadamente las parroquias se han convertido en un modelo de acogida e integración. Qué alegría me da, cuando visito vuestras comunidades, encontrar esta vida cristiana integradora de todos, verdaderamente católica. Lo mejor que podemos compartir es la fe y la esperanza en Cristo Jesús.  Y estoy persuadido de que aún podemos hacer más. Animo, por eso, a las parroquias a una generosa reflexión pastoral con el fin de conseguir una mejor acogida y la integración plena de los emigrantes en cada comunidad.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.