Carta a los niños con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera

Mons. Carlos OsoroMons. Carlos Osoro    Muy queridos niños y niñas:

Hace ya unos años, exactamente en 1843, un obispo francés, monseñor Forbin-Janson, invitó a los niños de su diócesis a colaborar con los niños de China, porque no tenían posibilidad de conocer a Jesús como la tienen los niños de occidente.

Hoy la situación no es muy distinta. Hay muchos niños en China y en muchos otros lugares del mundo que no conocen a Jesús. Y no le conocen porque tienen dificultad para encontrar quienes les hablen de Dios. Vosotros tenéis la ayuda de muchos sacerdotes, religiosos/as, y de catequistas, además de lo que os ayudan vuestros padres. Ellos no lo tienen fácil y necesitan de vosotros.

¡Qué fuerza tiene nuestra vida cuando nos convertimos en misioneros de otros niños, es decir, en niños y niñas que con obras y palabras anuncian a Jesús!

Por eso, la Jornada de la Infancia Misionera es importante. Todos vosotros, niños y niñas de la diócesis Madrid, podéis ser un gran apoyo de los misioneros que trabajan en esos lugares complicados y lejanos con esos niños. Sí, podéis serles de gran ayuda si os acordáis de rezar por ellos y de ofrecerle Señor algún sacrificio desde aquí. También vuestra limosna es importante, porque sabéis muy bien que muchos de esos niños viven con grandes necesidades materiales, y vuestra limosna les ayudará a vivir un poco mejor.

Pero pensad también que esos niños con los que trabajan los misioneros, también nos enseñan y ayudan a nosotros, los que vivimos en Madrid. También ellos rezan por nosotros, por vosotros. También ellos llevan con alegría las contradicciones de su vida y lo ofrecen al Señor por todos nosotros. Ellos nos enseñan a todos nosotros a confiar en Jesús, a fiamos de su Palabra, a sonreír aun cuando tengamos necesidades o dificultades. Ellos nos pueden enseñar a rezar a Jesús y a la Virgen.

El lema de este año en esta Jornada de la Infancia Misionera es muy bonito: «Yo soy uno de ellos». Sin duda esos chicos son distintos a vosotros, tienen otra cultura, otra raza, otra lengua, quizás también son más pobres que nosotros, pero son como nosotros hijos de Dios. Por eso podemos y debemos decir con afecto ¡yo soy uno de ellos! Queremos unirnos a ellos y sentirlos como parte de nuestras familias. Son distintos, viven en otros lugares, son de otra raza, tienen otra lengua, pero todos tenemos necesidad de tener la alegría que da Jesucristo a todos los hombres. No podemos ignorarlos y mucho menos excluirlos, descartarlos, y además Dios nos los ha dado como hermanos. ¡Y les queremos tal como son! De tal manera que podemos decir ¡yo soy uno de ellos!

Quiero deciros en esta primera carta que os escribo con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera como Arzobispo de Madrid, que me da mucha alegría poder contar con vosotros para ser verdaderos misioneros en vuestras parroquias y colegios. A Jesús le pido, con la intercesión de la Virgen, Nuestra Señora de la Almudena, que bendiga a todos los niños y niñas de Madrid, y también a vuestras familias, y a vuestros amigos. Rezad por mí al Señor.

Con gran afecto, el que tuvo Jesús que dijo «dejad que los niños se acerquen a mí», os bendice,

+ Carlos Osoro,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.