Una Iglesia sin fronteras

gil-hellinMons. Francisco Gil Hellín     Permitidme que anticipándome al próximo domingo 18 de enero, Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, me dirija en primer lugar y especialmente a ellos, los emigrantes y refugiados. Lo hago como Pastor de esta Iglesia que peregrina en Burgos y a la vez como hermano y compañero de camino. Acabamos de celebrar hace unos días, en Navidad, que Dios acampó entre nosotros y que en él está la vida y la luz. Pero también hemos recordado que “vino a su casa y los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11). ¿Veis? El mismo Dios sufrió el rechazo de los hombres y lo sigue sufriendo, ahora mismo, cada vez que nos cerramos a su luz, a su amor, y cada vez que cerramos la puerta ante un hermano que llama.

Por eso el papa Francisco ha querido recordarnos en esta Jornada que formamos parte de “una Iglesia sin fronteras, madre de todos”. Palabras que ya escribió hace más de un año en su preciosa exhortación La alegría del Evangelio: “Los migrantes me plantean un desafío particular por ser Pastor de una Iglesia sin fronteras, que se siente madre de todos” (EG 210). Y añadía: “¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo!” Soy testigo de lo mucho que ha cambiado Burgos con vuestra llegada a lo largo de los más de doce años que llevo al frente de esta diócesis. Estos cambios, en muchos casos, han sido para bien: vuestra presencia enriquece nuestra vida social, nos recuerda valores y costumbres que estábamos perdiendo, renueva la vitalidad de colegios y catequesis, enriquece nuestras parroquias con vuestros cantos y tradiciones… e incluso nos hace caer en la cuenta de que hay otras formas de alabar al mismo Dios y de vivir la fe. Todos podemos aprender y aportar desde un conocimiento y diálogo mutuo. A la vez soy consciente de las fronteras que, en muchas ocasiones, habéis tenido que superar, o que todavía encontráis: barreras de tipo legal, de idioma, de comprensión, de acceso a recursos básicos, o quién sabe si también por parte de algunos cristianos… Porque como recuerda el papa Francisco en su mensaje para esta jornada, “no es extraño que estos movimientos migratorios susciten desconfianza y rechazo también en las comunidades eclesiales; esos recelos y prejuicios se oponen al mandamiento bíblico de acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado”.

Aunque estamos en Burgos, nuestra mirada contempla también hoy  lo que está pasando más allá de nuestras fronteras. Hace menos de dos meses el papa Francisco recordaba ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo que “no se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio”. En este sentido, me uno también a la denuncia de los obispos españoles “contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos”, y a su petición de “crear condiciones de vida más humana en los países de origen” para una “progresiva disminución de las causas que originan las migraciones”.

Queridos amigos todos, inmigrantes y autóctonos: actualicemos el acontecimiento de Pentecostés, donde el soplo del Espíritu de Dios hizo que se vencieran miedos, se abrieran puertas y los que tenían diferentes idiomas y nacionalidades fueran capaces de entenderse en un mismo lenguaje. No nos encerremos cada uno en nuestra torre, en nuestro grupo, sino hagamos de esta Iglesia de Burgos una comunidad abierta, servidora, acogedora de la diversidad. Que María, la Madre, nos ayude a ser “Iglesia madre de todos”.

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.