El bautismo nos hace el don de la alegría de la fe

Mons. VivesMons. Joan E. Vives       «Alegraos siempre en el Señor», propone San Pablo (Fil 4,4), y el Papa Francisco lo ha tomado como el programa de su Pontificado, y lo explica en su ya famosa Exhortación «La alegría del Evangelio«. Nos dice al comienzo: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Los que se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.» (EvG.1). Os propongo acoger el don de la alegría que nos viene por la fe, cuando apenas estamos comenzando un nuevo año, y cuando celebramos el Bautismo del Señor, que es también nuestra fiesta, porque todos hemos renacido en las aguas del Jordán.

Glosando al Papa Francisco podemos decir que el mensaje cristiano que llamamos Evangelio, Buena Nueva, es un anuncio de alegría para todo el pueblo. La Iglesia no es un refugio para gente triste. La Iglesia es la casa de la alegría. Y aquellos que están tristes, deben poder encontrar la verdadera alegría. Por el bautismo fuimos hechos hijos de Dios y partícipes de esta comunidad gozosa. La alegría del Evangelio no es una alegría cualquiera. Encuentra su razón de ser en el saberse acogidos y amados por Dios, y reconoce que, con su ayuda, el bien triunfará y podremos salir adelante, a pesar de las dificultades, los fracasos y los pecados. La misma muerte ya ha sido vencida, y por el bautismo ya hemos resucitado con Cristo. Dios nos ha salvado en Jesús, y ayuda especialmente a los que tienen el corazón desorientado. Por más grandes que sean nuestros límites y nuestras pérdidas, no podemos ser débiles y vacilantes ante nuestras debilidades. Por el contrario, se nos invita a fortalecer las manos que sostienen, para tener coraje y nada temer, ya que nuestro Dios nos revela siempre la grandeza de su misericordia.

A lo largo del año, y siempre, Él nos espera, está cerca de nosotros, Él nos ama y desde el bautismo ha infundido todo su omnipotente Espíritu Santo Defensor en nuestro interior. Nos da la fuerza de recomenzar siempre de nuevo. Seamos capaces de reabrir los ojos, superar tristezas y llantos y entonar «un cántico nuevo«. Esta alegría verdadera del Espíritu permanece durante la prueba, también en el sufrimiento, porque no es superficial, sino que penetra lo profundo de la persona que se fía de Dios y confía en Él.

La alegría cristiana, como la esperanza, tiene su fundamento en la fidelidad de Dios, en la certeza de que Él mantiene siempre sus promesas. El profeta Elías (1Re 19,1ss.) exhorta a aquellos que han perdido el camino y se encuentran en la desesperación o la depresión, a confiar en la fidelidad del Señor, porque su salvación no tardará en irrumpir en su vida. Todos los que han encontrado a Jesús a lo largo del camino, experimentan en el corazón una serenidad y una alegría que nada ni nadie les podrá arrebatar. ¡Nuestra alegría es Jesucristo, y su amor es fiel e inagotable! Por eso, cuando un cristiano se pone triste, quiere decir que se ha alejado de Jesús. ¡Pero entonces no podemos dejarlo solo! Hay que orar por él y hacerle sentir el calor de la comunidad. ¿Qué miedos o desconfianzas nos paralizan? ¿Por qué no vivimos lo suficiente en la alegría? Revisemos con esperanza lo que nos hace falta: conversión pastoral (elemento clave) para vivir todo el año del Señor y toda la vida con espíritu renovado y mirada limpia. ¡La alegría del Evangelio es el programa del Papa y debe ser también el nuestro!

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).