Un gesto solidario de Jesús

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El itinerario de Jesús es sorprendente: después de su manifestación a los «pobres» en la persona de los pastores de Belén (Navidad); después de su manifestación a los paganos en la persona de los Magos venidos de Oriente (Epifanía); celebramos hoy la manifestación del Jesús adulto como «Hijo amado» del Padre, cuando es bautizado por Juan en las aguas del Jordán, y la presentación de su misión y de la calidad de su seguimiento que, ciertamente, no son «cosas de niños». Las primeras generaciones cristianas tenían muy claro lo que había sido Jesús y lo resumían así: «Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder; pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hech 10,38).

Después de tres decenios de silencio en Nazaret, su Bautismo señala el comienzo de su vida pública, mezclándose con los pecadores que van a hacerse bautizar por Juan en el río Jordán. Jesús comienza a revelar el verdadero rostro de Dios, rico en misericordia. Gestos como éste irán multiplicándose en su vida y lo veremos a menudo compartiendo conversaciones y mesa con personas de conducta más que discutible, sin hacer caso de los que lo criticaban.

Aunque muchas personas no viven como Dios quiere, Jesús se solidariza con ellas, especialmente cuando toman conciencia de su situación y deciden cambiar. En la orilla del río Jordán, la gente está manifestando su voluntad de vivir de otra manera, y allí está Jesús sometiéndose él también al rito del bautismo como expresión de un compromiso de amor a la humanidad que le llevará a entregar su propia vida para que este cambio sea posible.

En este domingo, pues, se trata fundamentalmente de celebrar la manifestación de la persona y la misión de Jesús, acreditado expresamente por Dios. Todo lo que el pueblo esperaba y todo lo que Jesús hizo y la Iglesia cree y anuncia está incluido en esta proclamación del Jordán: es presentado como el hombre lleno del Espíritu que debe manifestar y comunicar al Dios Padre amoroso, que le señala como Hijo amado y predilecto. Durante el resto de los domingos del año iremos escuchando su Palabra para seguir su camino.

Y como este camino es una manera de entender la vida que los cristianos debemos seguir haciendo presente, también nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios para manifestar y realizar el amor de Dios. Esto es lo que significó nuestro bautismo y confirmación. ¿Cómo seguimos este camino? ¿Cómo lo vivimos? ¿Qué espíritu nos anima hoy a los seguidores de Jesús? ¿Cuál es la pasión que nos mueve como Iglesia? ¿Cuál es la calidad espiritual que hace vivir y actuar a nuestras comunidades?

Uno de los dos objetivos prioritarios de nuestra iglesia diocesana para este año es precisamente: “alimentar la alegría de la fe, manifestada en la esperanza y realizada en la caridad”. Sabemos muy bien que la fe cristiana nace de y en «la experiencia» del encuentro personal con Jesucristo y, por ello, es imprescindible reavivar este encuentro, como nos pide el Papa Francisco (Evangelii gaudium 3).

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.