Reyes Magos

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol     Con su estilo sencillo, santa Teresa de Lisieux narra un episodio de su infancia que tiene por protagonistas a ella misma y sus hermanas: «Un día Leonia creyendo ser ya demasiado mayor para jugar a las muñecas, vino a nuestro encuentro con una cesta llena de vestidos y pequeños retazos para hacer más. Encima de todo venía acostada una muñeca. “Tomad hermanas  -nos dijo- escoged, os lo doy todo para vosotras”.  Celina alargó la mano y cogió un mazo de orlas de colores que le gustaba. Tras un momento de reflexión, yo alargué a mi vez la mía diciendo: “Yo lo escojo todo”, y cogí la cesta en mis manos sin más ceremonia».

La santa de Lisieux, recordando esta escena, la compara con los sacrificios y contrariedades que marcaron los últimos años de su vida y dice que entonces, como antes, le dijo al Señor: «Dios mío, lo escojo todo. No quiero ser santa a medias».

He traído al recuerdo la anécdota con ocasión de una festividad en la que resulta tradicional el intercambio de regalos entre las personas que se aman. Esta costumbre nace de la primera Noche de Reyes de la historia, cuando unos personajes simpáticos, aparecieron en Belén para visitar al Mesías y llevarle obsequios, en su caso oro, incienso y mirra.

Al parecer fue la leyenda la que les convirtió en reyes; más bien podían ser discípulos estudiosos de Zaratrusta, expectantes de Alguien que daría testimonio de la verdad, un Dios desconocido, en expresión que luego utilizaría san Pablo ante los atenienses. Y como eran expertos en astronomía se fijaron en una estrella que les marcó el camino.

No debemos olvidar este fondo religioso cuando intercambiamos regalos en el Día de Reyes. Pensemos que Dios nos ha regalado la vida y todo lo que poseemos, y que nosotros, como cristianos, queremos llevar también nuestra ofrenda al Señor.

De hecho se la llevamos cada vez que vamos a misa en el momento en que hacemos el ofertorio. A veces materialmente, y siempre espiritualmente, presentamos en el altar el pan y el vino, que son fruto de la tierra y del trabajo del hombre. Le regalamos al Señor lo que es suyo, pero lo acepta con su amor inefable. Y convierte estos sencillos elementos de la naturaleza en cuerpo de Cristo, que nos ofrecerá en la comunión.

Nuestra Noche de Reyes es algo más que un bello recuerdo de infancia. Es la experiencia diaria del regalo que Dios nos hace y que nos hacemos entre nosotros como signo de amor.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.