¿Feliz año nuevo?

Cesar_Franco_SegoviaMons. César Franco   El corazón del hombre ansía y busca la felicidad como el sediento el agua. Y lo expresa deseando a otros la felicidad.

La fórmula, repetida estos días, “feliz año nuevo” revela este deseo para sí mismo y para otros. Pero las palabras, a fuerza de decirlas, pierden su brillo y significado originales. Se pueden convertir en simple protocolo, en voz vana llevada por el viento. La palabra, cuando se dice con sentido, compromete al hombre en su totalidad. Si no queremos ser hipócritas, debemos ajustar nuestro ser a nuestro decir; o decir lo que llevamos en el ser.

Me permito esta consideración previa, porque desear a otros un año feliz implica comprometerse en hacer todo lo posible para que lo sea. Vano sería decir a otro “deseo que seas feliz” y quedarnos cruzados de brazos, si vemos que está triste, sin cariño ni afecto, sin una vida verdaderamente humana. En el evangelio Jesús utiliza con mucha frecuencia la palabra “feliz”, “felices”. A sus dichos que comienza así se les llama “macarismos”, palabra que procede del griego makarios y que significa feliz, bienaventurado. Baste recordar las ocho bienaventuranzas, que se han convertido en una especia de carta magna del evangelio.  Cristo desea que el hombre sea feliz, goce de la verdad, del bien y de la belleza y dedique su existencia a hacer felices a los demás, sin reservas ni acepción de personas.

La mejor forma de felicitar el Año nuevo, por tanto, sin quedarnos en la superficie de las palabras, es asumir este sencillo y grave compromiso. Miremos alrededor de nosotros, como hacía Jesús, y observemos con los ojos de nuestra interioridad, tantas veces cegados, las necesidades de los otros. Son innumerables, las que se ven a primera vista y las que se ocultan. En su mensaje para la Jornada de la Paz de este Año, el Papa Francisco ha recurrido al tema de la fraternidad que une a todos los hombres y ha señalado signos terribles de la ausencia de hermandad. Habla de los múltiples rostros de la esclavitud de entonces y de ahora: trabajadores y trabajadoras oprimidos, incluso, menores; emigrantes que sufren hambre y de los que se abusa de diferentes maneras, personas obligadas a ejercer la prostitución; niños y adultos que son víctimas del tráfico y la comercialización; las víctimas inacabables del terrorismo. ¿Cómo sonarán en los oídos de estas personas la fórmula “Feliz Año Nuevo”?

Es posible que, ante estos dramas tremendos, nos preguntemos qué podemos hacer desde nuestras fuerzas e influencias limitadas. Problemas tan graves necesitan soluciones que dependen de los organismos internacionales, de los gobernantes e instituciones sociales y caritativas de rango nacional e internacional. Pero no desviemos la mirada. Como hermanos, podemos sentir en nuestra carne la necesidad del otro, hacernos sensibles, compasivos.

Y si miramos más cerca de nosotros, seguramente encontraremos al más cercano, al “prójimo”, al que sí podemos auxiliar, compadecer en su necesidad, y ofrecerle el compromiso de nuestro amor directo, eficaz, cercano. Podemos desvivirnos y desentrañarnos como hizo el Hijo de Dios al venir en nuestra carne, que se estremeció ante la necesidad del hombre y no reputó como tesoro codiciable permanecer en la gloria de Dios. En realidad, la verdadera felicidad consiste en olvidarse de sí mismo para hacer feliz a otro, y, paradójicamente, en ese salir al encuentro del otro, uno mismo se convierte en dichoso y bienaventurado. Experimenta que las bienaventuranzas de Jesús son verdad y vida y que las palabras que decimos comienzan a ser auténticas en la medida en que nos comprometen a ser testigos de la verdad que pronunciamos. Podremos decir entonces: amigo, amiga, cuenta conmigo para que 2015 sea para ti un feliz año nuevo.

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).