Domingo de la Sagrada Familia

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    En una de sus homilías, el Papa Francisco decía que la fuerza y la carga de humanidad que hay en una familiaes incalculable: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas.

Este domingo tenemos una buena ocasión para reavivar el convencimiento de que el amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener y renovar ese amor y la alegría de caminar juntos en este viaje comprometido, a veces difícil y complicado, que es la vida.

Ciertamente no podemos ignorar la situación compleja de la sociedad y las dificultades sociales y culturales que hoy pesan sobre la vida matrimonial y familiar, en un mundo de desigualdad y de injusticia social, de consumismo para algunos y de pobreza para muchos. Pero es también motivo de alegría el testimonio de los numerosos matrimonios y familias cristianas que viven felizmente. En la celebración del Domingo de la Sagrada Familia, damos gracias a Dios por tantos hermanos y hermanas que buscan la felicidad de su vida en un vínculo duradero entre un hombre y una mujer, junto con los hijos engendrados en su unión. El objetivo fundamental de la propuesta cristiana sobre la familia sigue siendo «la alegría del Evangelio» que llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús y se dejan salvar por Él experimentando la liberación del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.

En la variedad de los contextos socioculturales que vivimos existe un consenso sobre el hecho de que matrimonio y familia son un patrimonio que hay que custodiar y promover. Por eso, cuando la Iglesia anuncia el valor y la belleza de la familia, hace un gran servicio a una sociedad que tiene necesidad de ser iluminada con la luz de la esperanza y de la misericordia (cf. Gaudium et spes 1; y Evangeliigaudium 1. 119. 198).

En la primera fase del Sínodo extraordinario sobre la familia (octubre pasado) se ha hablado de la familia como escuela de humanidad, porque es escuela de amor en la vida y en el crecimiento de la persona; escuela de socialidad, porque hace crecer a la persona en el desarrollo de sus capacidades de socialización y en la construcción de la sociedad; escuela de vida eclesial, que educa a vivir en la comunión de la Iglesia ya ser protagonistas activos de ésta; escuela de santificación, en la que se ejerce y se alimenta el camino de santidad de padres e hijos. Es evidente que una nueva cultura de la familia puede ser el punto de partida para una renovada civilización humana.

La fase preparatoria de este Sínodo se desarrolló escuchando el sentir de obispos, presbíteros, diáconos y fieles laicos, individualmente o asociados, que pudieron manifestar su sentir con libertad y sinceridad sobre las cuestiones más vivas de la familia en nuestro tiempo. También esta experiencia de participación nos da esperanza y estamos convencidos de que es necesaria para hacer crecer la comunión y buscar lo mejor para todos.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.