Un año nuevo siempre trae esperanza

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

Hace tres día estrenábamos este año nuevo 2015. Un año nuevo siempre suscita en el corazón de todo ser humano un sentimiento de esperanza nueva, de esperanza de que las cosas sean distintas y mejores que el año que hemos terminado. ¿Quién de nosotros no ha soñado que alguna vez, en un momento de la historia, a nadie le falte lo más necesario para vivir? ¿Quién no ha soñado con un día en el que el paro deje de existir y todos tengamos un trabajo digno? ¿O en el momento en el que sepamos respetarnos los unos a los otros y, especialmente, sepamos luchar por el respeto a la vida de los más indefensos? ¿Quién no ha soñado con ese día en el que las familias no se rompan por falta de amor y de entendimiento entre los esposos, y los hijos no sufran las rupturas de los padres? ¿O con el momento en que Dios sea importante para todos? ¿Hay algún creyente que no haya soñado con el día en el que la evangelización del mundo sea una realidad cada vez más viva y plena? ¿Podemos resignarnos a no soñar con un mundo en el que el amor, la justicia y elreparto equitativo de los bienes de la tierra sea una realidad y desaparezcan las desigualdades? Soñar, sí. Y poner los medios para que los sueños se cumplan.

Es verdad que muchos de estos sueños tal vez nunca se hagan realidad; ahora bien, sí podemos hacer realidad cada uno de nosotros, al estrenar un año nuevo, algunos de los aspectos que dependen de nosotros y que, tal vez, hemos descuidado en nuestra vida. De estos descuidos no podemos echar la culpa a nadie.

¿Por qué no aprovechamos este nuevo año para cultivar algunos de los valores humanos tan necesarios para todos, como el amor, la solidaridad, el respeto, el tratar de hacer una sociedad más humana en la que nos preocupemos más de ayudarnos unos a otros?

¿Por qué este nuevo año no podemos empeñarnos en desarrollar nuestra vida de fe, que tal vez la tenemos descuidada, para vivirla con toda la autenticidad y el compromiso que nos exige?

¿Por qué Dios no deja este año ya de ser el gran extraño en nosotros y el gran ausente en nuestras familias, y comenzamos a darle verdadera importancia, la que debe tener, en nuestra vida personal y en nuestra realidad familiar?

¿Por qué, como cristianos y seguidores de Jesús, como bautizados que somos, noasumimos -de una vez para siempre- la tarea que el Señor nos encomienda de evangelizar este mundo que nos ha tocado vivir?

¿Por qué no nos tomamos en serio, en este año que hemos comenzado, que debemos ser testigos y un testimonio para los demás a vivir la fe?

¿Por qué no nos decidimos a que nuestra familia, la de cada uno, sea un lugar privilegiado en el que nos ayudamos unos a otros a crecer y madurar como personas, y un lugar en el que se reza, se habla de Dios, se transmite la fe de unas generaciones a otras?

¿Por qué no nos decidimos este año a poner en práctica todo eso de lo que notamos carencia en nuestra vida, la de nuestra familia o la de la sociedad entera?

Un año más es siempre una oportunidad nueva que tenemos de hacer lo que debemos hacer, de no descuidar aquello que es importante para todos como personas y como cristianos. Parémonos al comienzo de este 2015 y programemos a los ojos de Dios lo que queremos conseguir, lo que queremos desechar de nosotros porque nos deteriora como personas y como cristianos, y aquello en lo que nos vamos a comprometer especialmente durante este año. De este modo, al final de este tiempo de gracia que Dios nos regala, no tendremos que lamentarnos de «lo mal que estamos», «lo mal que nos sentimos» y «lo poco que hemos avanzado»; con nuestro esfuerzo y la gracia del Señor podemos.

¡Feliz 2015 para todos!

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma – Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.