Ofrece tu vida a Dios

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora     ¡Qué diferencia se da en el Evangelio! Herodes, por conservar el poder en beneficio propio, acaba matando a inocentes; los Magos, ofreciendo sus dones a Jesús, Dios y hombre verdadero, lo reconocen así con los símbolos del oro, el incienso y la mirra.

¡La sola idea de ofrecer, qué ajena está a la vida diaria actual! Parece que lo contractual es lo más propio del mercado, el dinamismo que engendra la relación entre la oferta y la demanda, hace que la idea de ofrecer solo se puede comprender como acción que está encaminada a obtener un beneficio. Además, dicho dinamismo debe ser realizado inteligentemente, pues, si me paso en la oferta, el comprador va a pagar menos pues acudirá a quien le brinde la oportunidad de adquirir el producto más barato.

¡Qué diferencia con la oferta de la vida a Jesús, Dios y hombre verdadero, que se manifiesta Niño débil y necesitado de cuidados, envuelto en pañales. Con razón el Diccionario de la Real Academia, aunque haga la definición de la palabra ofrecer en sexto puesto, la hace como: «Dedicar o consagrar a Dios o a un santo la obra buena que se hace o el daño que se recibe o padece». Sin embargo, falta un paso más y es el de entregarse totalmente, ofrecerse a sí mismo. En el artículo de felicitación navideña que suelen dar los Medios de Comunicación, comento lo que lleva consigo la idea de la ofrenda gratuita. Podemos decir que es como el motor del dinamismo que encierra en sí mismo la idea de ofrecer: «Hemos venido a adorarlo». «Llenos de una legítima autosuficiencia, los hombres y mujeres de hoy parecería que no estaríamos dispuestos a adorar, dispuestos a «reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina» (Diccionario de la Real Academia), y, sin embargo, también dice nuestro Diccionario: Adorar, igual a «Amar con extremo».

Volviendo a la diferencia que hay entre la postura del rey Herodes, el de la matanza de los Inocentes, y los Magos, es casi inevitable referirlo a “lo que está pasando” en esta aldea global que es nuestro Mundo. Herodes se siente amenazado, en su soledad, de rey poderoso, y obra en consecuencia tratando de eliminar al que puede ser una potencial amenaza, ¡Ya ves! Un niño recién nacido. ¿El ser humano amenazado en su soledad tiende a actuar así? Muy al contrario estos Sabios o Magos refieren su vida a quien se manifiesta con su adoración a Dios y Hombre verdadero. Reconocen la estrella del que ha nacido, que se manifestará después como camino, verdad y vida para todo ser humano. Viene para todos. La ofrenda a Dios lleva consigo este carácter universal: vienen de lejos y se vuelven a sus lugares de origen.

Aquí entramos los católicos como miembros de la Iglesia, como creyentes que llama el papa Francisco a salir, a ofrecer a todos y especialmente a los más ajenos a la fe nuestra vida. Nuestra referencia al Dios y Hombre, al Niño-Dios nos lleva inevitablemente a adorar a Jesucristo donde Él quiere manifestarse: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed…» Definitivamente no nos lleva a vivir la Navidad desde su talante tierno, lleno de una romántica buena voluntad limitada a estos días, que nos hace ponernos a recoger juguetes y alimentos para los pobres. No. Nuestra ofrenda a Dios nace de la adoración que le debemos como Omnipotente, Creador y también Redentor. Así, los empobrecidos son todos los días del año “hermanos”, hijos del mismo Padre Dios al que queremos reconocer en ellos. Los Magos nos traen muchas cosas y la más preciosa es que nos enseñan a adorar de este modo a Dios.

Vuestro obispo, 

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.