La Sagrada Familia

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      La Iglesia dedica el domingo que cae dentro de la octava de Navidad a celebrar la festividad de la Sagrada Familia: Jesús, María y José, tres nombres que son los más queridos por un cristiano.

Dios quiso que su Hijo encarnado naciera y viviera en medio de esta comunidad de amor que es una familia. Y que fuera en su seno donde creciera en edad y sabiduría, aprendiendo en lo humano de las virtudes y destrezas de sus padres.

En los dos textos alternativos del Evangelio de San Lucas que la liturgia nos propone en esta fecha, se nos narra la vida de infancia de Jesús en Nazaret con palabras parecidas. Después del episodio de la presentación en el Templo, cuando vuelven a casa, dice: «El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba» (Lc, 2, 22-40). Y, pasado el tiempo, después de la escena en la que es perdido y hallado, el relato anota: «El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres». (Lc 2, 41-52).

Jesús tuvo una casa, como nosotros, y una familia. Y no hay duda que la de Nazaret es el modelo de toda convivencia familiar. Los padres viven por su Hijo y este ¡cómo amaría a sus padres! Los amaría como Dios ama. El resultado sería la expresión máxima de la riqueza del encuentro, del amor entre unos y otros.

La casa no son sólo las paredes, un lugar físico en el que uno encuentra refugio y que cierra con llave, sobre todo por la noche, para sentirse seguro. Esto es mucho, pero no es todo. Cuando se habla de «personas sin techo» parece que lo que les falta es poder cobijarse para protegerse de las inclemencias del tiempo o de los peligros eventuales. Lo que suele faltarles es una familia, unos lazos de amor efectivos. Sería más propio llamarlas «personas sin hogar».

También Jesús, María y José pasaron por la experiencia de no tener un techo, hasta que se cobijaron en una cueva, o un establo en Belén; pero siempre sintieron el calor de hogar que hace el amor.

En esta fiesta, próximo ya 2015, pido a la Sagrada Familia que nunca falte el cariño en el seno de nuestros hogares, que seamos capaces de perdonar si es necesario, y así vivir en la gracia de Dios, que es amor.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.