Con unos pobres pañales y una montaña de ternura

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián           Tenemos ante la puerta el misterio del nacimiento de Jesús en nuestra carne. El día 21 es el cuarto domingo del Adviento; espero que durante las tres semanas precedentes nos hayamos preparado para que Jesús, el Señor, nazca de nuevo en el pesebre de nuestro corazón. Imitemos a María, que como nos dice el papa Francisco, «supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura».

Jesús se siente feliz entre nosotros y nosotros hemos de alegrarnos como los pastores, que volvieron de Belén glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme a lo que los ángeles les habían anunciado. Y es que «con Jesucristo siempre nace y renace la alegría».

Para un cristiano lo importante es celebrar Navidad, no tanto las fiestas de navidad. Navidad es la natividad del Hijo de Dios, que se hizo hombre en las entrañas purísimas de la Virgen María. Es la celebración asombrosa y agradecida del paso del Señor por la historia de los hombres. Dios se hace hombre y el hombre empieza a participar de la naturaleza divina. ¡Asombroso intercambio!

En cambio, las fiestas de navidad han llegado a ser un carrusel de festejos, que se están quedado sin motivo que las justifique. Conforme estos días se van impregnando de un tinte laico y comercializado, y cae en el olvido el misterio espiritual y religioso que hay en su origen, se convierten en un jolgorio que vacía los bolsillos, aumenta el colesterol, y no llena el deseo de felicidad agazapado en el corazón humano.

En la natividad del Hijo de Dios ocupa un lugar central la familia, porque la salvación de Dios ha llegado hasta nosotros a través de una experiencia familiar. En Navidad miramos a la Sagrada Familia de Nazaret: Jesús, María y José. Por eso la Navidad es una fiesta de familia, del hogar donde siempre hay un sitio dispuesto, una silla libre, la mesa preparada, «caliente el pan y envejecido el vino».

Os convoco, hermanos cristianos, para el próximo domingo, día 28, a celebrar en la catedral de Barbastro la fiesta de la Sagrada Familia. Venid con vuestros hijos para dar gracias a Dios por su bautismo. Bendeciré a los más pequeños, los que han sido bautizados en los dos últimos años, y os haré entrega del Padrenuestro, la oración de los hijos de Dios, para que se lo transmitáis. Si no podéis desplazaros hasta Barbastro, no
dejéis de acudir a vuestra parroquia, donde os sentiréis unidos con esta celebración de familia de toda la Iglesia diocesana.

Que la natividad del Hijo de Dios sea luz y vida para las familias cristianas. Que los padres acojáis la gracia de ser los educadores de vuestros hijos en la fe y la vocación cristiana, y que los hijos crezcáis en amor, sabiduría y gracia, según el modelo de Jesús.

A todos os deseo una santa y feliz Navidad, y de un modo particular envío mi felicitación a los religiosos y religiosas en este año dedicado, por iniciativa del papa Francisco, a la Vida Consagrada: ¡gracias por vuestra entrega al Evangelio y a la misión de la Iglesia diocesana!

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.