Elementos usados en el Bautismo

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez     Es muy necesario explicar el sentido de los elementos o materias usados en el rito del bautismo. El leguaje verbal, las palabras, lecturas y cantos, de la celebración del bautismo son excelentes, abundantes y fáciles de comprender, aunque siempre necesitan mayores explicaciones. En cambio el lenguaje no verbal, de signos, gestos simbólicos y elementos como el agua, el aceite o la luz, necesitan una buena explicación para que se entienda por qué se usan y qué efectos espirituales producen en quien los recibe con fe.

Conviene potenciar estos signos para descubrir las realidades espirituales que significan y realizan realmente. Estos signos han de ser auténticos, verdaderos y no ficticios, “adaptados a la capacidad de los fieles y en general, no deben precisar muchas explicaciones” (SC 34). En el bautismo se usan, además del agua: el óleo de los catecúmenos, el crisma, la vestidura blanca y el cirio encendido. Son signos claros que simbolizan realidades espirituales. Ya hemos hablado del agua y su significado como materia principal del bautismo.

El óleo de los catecúmenos recuerda el aceite que se dan, como un masaje, los atletas antes de competir, para estar fuertes, ágiles y alegres. San Pablo compara al cristiano con el corredor de fondo y el atleta gladiador que compite para llegar a la meta y vencer. Tiene que ser fuerte para seguir el camino de Cristo, sin desalentarse, superando las tentaciones que lo querrán desviar a lo largo de la vida (cf  2T 4,7). Este óleo aplicado en el pecho es como un escudo que rechaza al demonio y defiende la fe. Todo lo simbolizado se recibe en verdad y a lo largo de la vida va haciéndose eficaz.

El crisma es el óleo perfumado, que consagra el obispo en Pascua, que sirve para consagrar y marcar al cristiano como persona sagrada, perteneciente a la familia de Dios. Dice el que bautiza al ungir con el crisma: “el Espíritu Santo te consagre con el crisma de la salvación para que entres a formar parte de su pueblo y seas para siempre miembro de Cristo, sacerdote, profeta y rey” (RB 17). Se usa en el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal. En expresión teológica se dice que “imprime carácter”, es decir, marca, sella para siempre, por eso son sacramentos irrepetibles.

La vestidura blanca a veces no es más que un pañito sobre la cabeza. Para expresar su sentido debería ser un vestido nuevo o túnica blanca. Recuerda las túnicas blancas que recibían los bautizados en Pascua en los primeros tiempos del cristianismo. Simboliza la limpieza y dignidad de vida que lleva el  cristiano ayudado por la palabra y el ejemplo de suyos. “Todos los que estáis bautizados estáis revestidos de Cristo. Ya no hay distinción de judío, ni de griego: ni de siervo, ni de libre; ni de hombre, ni de mujer” (Gal 3, 27.28).

La vela encendida que se entrega a los padrinos les recuerda y da la capacidad para hacer que Cristo, que es la luz del mundo, ilumine con la fe al apadrinado por medio de sus palabras, ejemplos y ayuda. El compromiso de los padrinos es muy serio, pues han de hacer las veces de los padres, si es necesario, en lo material y espiritual para que sus ahijados mantengan la fe.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
Acerca de Mons. Francisco Pérez 353 Articles
Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).