A todas las familias y parroquias de la Diócesis

antonio_canizaresMons. Antonio Cañizares     Queridos hermanos y hermanas, queridísimas familias, muy queridos sacerdotes y personas consagradas: Me dirijo y os escribo a todos, a toda la comunidad diocesana para convocaros a los actos que celebraremos, D.m., en plena Navidad, el sábado 27 de este mes de diciembre en la víspera del domingo de la Sagrada Familia, fiesta también del don inmenso de todas las familias, para dar gracias por este don, pedir la ayuda de Dios sobre toda familia y reafirmar el valor, la belleza y la grandeza de la familia. Os convoco a reunirnos como los últimos años, aquí en Valencia, venidos desde todas las partes y pueblos de la diócesis, conforme al programa establecido, a compartir gozosamente la alegría grande, indescriptible, verdadera, de este día: el día de la sagrada Familia, el día de la Familia. Es un inmenso regalo de Dios, la familia es un maravilloso don divino. Es lo mejor que tenemos. ¿Qué sería de nosotros sin nuestras familias? ¡Gracias a todos, gracias a las familias, gracias a Dios!

Esta celebración, en nuestra diócesis de Valencia, habremos de intentar que sea una gran fiesta de la fe de las familias cristianas en Dios que es Amor; una gran fiesta de gozo y de humanidad compartida con todos los que, con nosotros, apuestan por la familia, creen en la familia, viven en familia y la defienden. La concentración y celebración de las familias el día 27 habrá de constituir una gran proclamación para todo el mundo del Evangelio de la familia, santuario del amor y de la vida, escuela de paz, cimiento imprescindible para una nueva civilización del amor. Ese día será una ocasión preciosa para afirmar vibrante y gozosamente, con certeza y valentía, la gran verdad de la familia; ese día expresaremos y manifestaremos, sin poder callarlo, la gran seguridad, la fundada esperanza de que en la familia está el futuro de la humanidad y de cada hombre. Esa reunión de las familias cristianas valencianas, esa asamblea de miles y miles de familias será el gran canto jubiloso de esperanza que se encuentra en la identidad de la familia y de su base y fundamento, que es el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto a la vida, icono de la alianza nupcial de Dios. Aquel encuentro masivo de familias la víspera del domingo de la Sagrada Familia será, sin duda, el testimonio más cierto de que nuestra sociedad valenciana, de que la Iglesia en Valencia unida a toda la Iglesia, tiene futuro porque apostamos por la familia, pequeña iglesia doméstica, signo y morada del Amor, que es Dios.

Haciendo nuestras las palabras del Santo Padre Benedicto XVI, en el inolvidable Encuentro Mundial de las familias en Valencia, nos congregaremos, «como una comunidad que agradece y da testimonio con júbilo de que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios para amar y que sólo se realiza plenamente a sí mismo cuando hace entrega sincera de sí a los demás. La familia es el ámbito privilegiado donde la persona aprende a dar y a recibir amor». Por eso, tenemos la plena seguridad de que la promoción, fortalecimiento y defensa de la familia, en su verdad inscrita en la naturaleza del hombre por el Creador, es la base para una nueva cultura del amor. Es el centro de la «nueva civilización del amor». Sabemos que lo que es contrario a esa nueva cultura, a esa nueva civilización, y por tanto contrario a la familia, es contrario a toda la verdad sobre el hombre y al mismo hombre, constituye una amenaza para él. Estamos convencidos que sólo la defensa y afirmación de la familia abrirá el camino, necesario y urgente, hacia la civilización del amor, hacia la afirmación del hombre y su dignidad, hacia la cultura de la vida superando la tenebrosa cultura de la muerte que con tanto poderío nos amenaza.

Es cierto, vivimos tiempos no fáciles para las familias. La institución familiar se ha convertido en blanco de contradicción: por una parte, es la institución social más valorada en los sondeos de opinión, y, por otra, está siendo sacudida en sus cimientos por graves amenazas claras y sutiles, incluso con legislaciones que no la favorecen como se debiera hacer. La familia se ve acechada hoy, en nuestra cultura y en nuestra sociedad, por un sinfín de graves dificultades, al tiempo que sufre incluso ataques de gran calado, que a nadie se nos oculta. Esta situación es tan delicada, tan grave y de tan graves consecuencias para el futuro del hombre y de la sociedad, que, hoy sin duda, se puede considerar la estabilidad del matrimonio y la salvaguardia y defensa de la familia, su apoyo y reconocimiento público, como el primer problema social. Cuando se ataca, se deteriora, o no se defiende o protege la familia se pervierten las relaciones humanas más sagradas, se llena la historia de muchos hombres y mujeres –en todas las edades– con sufrimiento y desesperanza, y se proyecta una amarga sombra de soledad y desamor sobre la historia colectiva y sobre toda la vida social. La familia debería ser la primera y gran prioridad mundial. Por eso es preciso y apremiante defender y afirmar la familia, como el día 27 haremos. Ante tantas dificultades, la familia es una esperanza grande; en la familia están grandes motivos para el futuro.

Son muchas, sí, las dificultades; a veces, hasta pueden escasear nuestras fuerzas, o debilitarse nuestros ánimos; pero no temamos, no tengamos miedo; contamos con el auxilio, fuerza y fortaleza de Dios. Y lo invocamos, y nos confiamos a sus manos: ¿Qué manos mejores, más amorosas y más fuertes que las suyas? El auxilio nos viene de Él. ¡No tengamos miedo! ¡Abramos las puertas de las familias a Cristo, sólo Él sabe lo que hay en el corazón de las familias! ¡Gracias a todos! ¡Ánimo! ¡Reclamemos nuestros derechos inviolables que corresponden a las familias, reclamemos la protección que se les debe! ¡Adelante!: el Señor está con vosotros, está con vuestras familias, está con todas las familias, a todas las quiere, por todas vela, a todas acompaña, a ninguna le niega su auxilio! ¡Confiemos en Él!

Os convoco, pues, con todas mis fuerzas, con todo mi afecto, corazón y responsabilidad, a que no faltéis a este encuentro diocesano de las familias el sábado 27 de este mes de diciembre. Os ruego encarecidamente vuestra asistencia y participación. ¡Venid todos!, padres y madres, hijos de todas las edades –niños, jóvenes y adultos–, abuelos… ¡Acudid juntos de todas las parroquias!

Pido a párrocos, sacerdotes, religiosos, religiosas, asociaciones familiares, movimientos apostólicos de laicos y de la familia, comunidades cristianas de distintos carismas, a las comunidades neocatecumenales, a los miembros y familias del Opus Dei, a los colegios diocesanos y a los colegios y escuelas católicas, a las asociaciones de padres de alumnos, a los niños y jóvenes de los Juniors con sus padres,… a todos, os ruego que no estéis ausentes, que no faltéis. Será muy gozoso juntarnos, vernos y reunirnos todos, compartir juntos el gozo y la alegría del gran don de la familia, compartir la oración que Dios espera y acoge, la Eucaristía que nos hace ser Iglesia, que nos hace ser uno, que nos hace vivir el amor sin límites de Dios en el que radica el fundamento y la alegría de la familia, asentada sobre la verdad que la constituye.
Os espero a todos: Dios, la Sagrada Familia de Nazaret -Jesús, María y José- nos espera a todos.

Unido en plegaria y acción de gracias por el don de Dios de las familias, con mis mejores deseos para todas las familias, con mi bendición y mi abrazo de padre, pastor, servidor vuestro y hermano de todos.

+Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014