Palacio y establo

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      Una bella leyenda talmúdica cuenta que sobre el lecho de David estaba colgada su arpa, y que al amanecer un vientecillo suave movía las cuerdas y esta por sí sola entonaba un himno. Cuando le preguntaron a Eugenio Zolli, Gran Rabino de Roma, cómo llegó a ser cristiano, se refirió a esta leyenda y dijo que fue algo así: del mismo modo que David oía tocar el arpa sin esfuerzo, también él sintió el toque de la mano de Jesucristo en su alma.

Así entró Dios en el mundo cuando se encarnó de la Virgen María. Muchos pensaban que el «hijo de David», el Mesías prometido y esperado durante siglos, cuando llegara irrumpiría con estruendo y majestad. No dejaría dudas sobre quién mandaba.  En cambio vino del modo más sencillo posible: encarnándose en el seno de una joven judía y naciendo en el lugar más humilde: un establo.

Benedicto XVI, reflexionando sobre esto se refirió a que algunas representaciones navideñas de la Baja Edad Media presentaban el lugar de nacimiento de Jesucristo como si fuera un antiguo palacio, el palacio de David, venido a menos, con sus muros en ruinas, abandonado por la realeza y convertido en un establo.

El Papa le da la vuelta a la interpretación: no es un palacio que ha derivado en establo, sino un establo que se ha convertido en palacio, porque en él nace de modo nuevo la realeza davídica, el Cristo redentor del mundo que todo lo atraerá hacia él y hará nuevas todas las cosas.

Es cierto que en los palacios de aquel tiempo vivían Herodes y Pilato, los mandatarios de Judea por delegación de Roma. Pero aquellos sí que acabarían en ruinas, como acaban todas las glorias de este mundo.

Es lo que sucede siempre y también ahora: los actuales palacios están habitados por el poder, el dinero, el placer, y sus moradores desconocen que la felicidad verdadera está en Dios, que se esconde frecuentemente en un pequeño piso que parece una cueva donde viven los pobres, o en la angustia de un parado que no puede ofrecer recursos a su familia, o en la habitación de un hospital donde sufren los enfermos.

Jesús nos recuerda en Navidad que vino al mundo suave como el vientecillo que tocaba el arpa de David. Sin querer imponerse por el temor, sino ofreciendo amor y a la vez implorándolo. Que sean días de regreso a la sencillez perdida, al amor más puro, para que el Niño Dios halle refugio en nuestros corazones.

Os deseo una ¡Felíz Navidad!

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.