Navidad 2014

Mons. YanguasMons. José María Yanguas     Queridos diocesanos:

Con esperanza y alegría renovadas, nos disponemos a celebrar los días santos en que hacemos conmemoración litúrgica del misterio del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo del seno de una Madre Virgen. Anuncian ya esos días la liturgia de la Iglesia que nos urge a prepararnos para la venida del Redentor; el regreso a nuestros pueblos y ciudades de personas que viven habitualmente lejos; los encuentros de familia programados para esas fechas; la alegría que lentamente va invadiendo casas y corazones; y también los adornos y las luces que embellecen nuestras calles, los villancicos que se escuchan cada vez con mayor frecuencia, las compras extraordinarias para las fiestas, los regalos expresión de afecto a los seres queridos.

En muchas casas habréis “puesto” ya el Belén, más o menos rico en escenas y figuras de la Navidad, que escenifica el momento del nacimiento de Jesús, el Mesías Redentor, y en el que la Sagrada Familia ocupa el lugar central. Es una bellísima tradición cristiana que os animo a conservar o a iniciar si no la habíais vivido hasta ahora. Nos recuerda y nos centra en el acontecimiento histórico que es la razón de estos días, y evita que nos distraigamos en otros aspectos más secundarios de la Navidad.

Invito a cada uno de los fieles cristianos a disponerse para la celebración de estos santos días “aderezando” la propia alma y vistiéndola con las mejores galas de la gracia de Dios, recurriendo al sacramento de la Penitencia. Como nos ha recordado el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium: “Quienes se dejan salvar por Él (por Jesús) son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento” (n.1).

Os invito igualmente a hacer partícipes de vuestra alegría a otros hermanos que en estos días sienten con mayor dureza el aguijón de la soledad, el abatimiento de la enfermedad, la angustia de la pobreza desconocida, la frialdad de relaciones rotas por el desamor y el abandono. Seamos generosos y llevemos el calor de nuestro afecto a cuantos nos rodean o a aquellos con quienes, de modo casual, nos encontramos. Pidamos a Dios en estos días por aquellos que se encuentran sin casa propia, por quienes sufren el flagelo de la guerra y de conflictos de todo tipo, por quienes padecen los efectos de desastres naturales o experimentan la grave amenaza de antiguas y nuevas enfermedades, por los niños privados del calor de una familia.

Los deseos de paz brotan en estos días con naturalidad en nuestros corazones. La deseamos unos para otros y la pedimos para nuestras familias, para nuestros pueblos, para todo el mundo. Quienes acogen al Mesías, Príncipe de la Paz, quienes se abren a la salvación que Él nos trae y se dejan reconciliar con Dios, se convierten a su vez en portadores de paz para los demás, son hombres y mujeres más solidarios, más comprensivos, más respetuosos, más abiertos a los demás.

A todos deseo unas felices días vividos en el espíritu de la Navidad que no puede ser sino un trasunto del espíritu que reina en el Portal de Belén, hecho de  sencillez, de serena humildad, de digna pobreza, de generoso espíritu de servicio, de pureza sin tacha.

¡Feliz Pascua de Navidad y que la Paz de Dios llene vuestros corazones!

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).