La santísima humanidad de Jesucristo

Mons. Josep SaizMons.  Àngel Saiz Meneses     Leyendo los textos de los ejercicios espirituales que el papa Francisco predicó a seglares, religiosos, diáconos y sacerdotes de Buenos Aires –publicados en el libro titulado Ment oberta, cor creient (Ed. Claret, Barcelona 2013)- me ha llamado la atención esta frase del entonces cardenal Bergoglio: “San Ignacio de Loyola, igual que santa Teresa de Jesús, comprende que el único camino seguro de acceso a la divinidad es la santísima humanidad de nuestro Señor”. Y subraya que hemos de adentrarnos y contemplar la humanidad de Jesucristo, desde su nacimiento hasta su pasión. Jesucristo es sacerdote, altar y víctima y su sacerdocio se expresa en su carne. En una carne humana verdadera, asumida en las entrañas virginales de la Virgen María. Este es el camino de san Ignacio y santa Teresa de Jesús.

El Papa se refiere a san Ignacio cuando nos invita a adentrarnos en la contemplación del nacimiento del Señor según la carne hasta llegar a tocar la “carne” sufriente del Dios encarnado. Hay que “tocar” la carne de Jesús. Porque existen maneras “educadas” de evitar el escándalo de la realidad humana del Hijo de Dios. Y Jesús, ya adulto, proclamó “bienaventurado aquél que no se escandalizará de mí” (Mt 11,6; Lc 7, 23). Este escándalo –decía el cardenal Bergoglio- “es una forma de neodocetismo ilustrado, tan corriente en nuestras élites eclesiales”. El docetismo fue una de las primeras herejías sobre Cristo a la que tuvo que hacer frente la Iglesia primitiva. Esta herejía sostenía que Jesús no era verdadero hombre, que no asumió realmente la carne humana, sino que su cuerpo no era real, sino más bien una apariencia. El verbo griego “doquein” significa precisamente “aparentar”.

El realismo cristiano tiene su fundamento en el realismo de la Encarnación, en el hecho de que Dios se hizo hombre, que el Verbo asumió la carne, como dice el prólogo del Evangelio de san Juan: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14). El realismo cristiano ha llevado a los santos a “tocar” la carne real de Cristo en la atención al dolor real de aquellos hermanos que sufren.

Que esta Navidad sea feliz para todos, pero que no deje de ser solidaria con quienes más sufren las consecuencias de la crisis. Así lo deseo a cuantos pueda llegar este mensaje. Que el Señor nos conceda vivir la alegría de la salvación, esa alegría que está presente en la Anunciación, en la Visitación, en el cántico del Magníficat. La alegría que inunda los corazones cuando Jesús nace en Belén y cuando María y José presentan al niño en el Templo.

Un gozo inmenso y profundo que nada ni nadie nos podrá arrebatar jamás. Una alegría más fuerte que las penas, las dificultades e incluso la persecución. Una alegría que brota de la experiencia del amor de Dios, que genera un gozo inmenso, inefable, que nos ha de convertir en mensajeros de alegría y esperanza.

A todos os deseo una santa Navidad en el gozo del Emmanuel, el Dios-con-nosotros”.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 364 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.