Una costumbre muy aconsejable

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez Valls     En muchos aspectos de la vida existen diferentes formas de llegar a una meta que cada persona o grupo humano se propone.

Las formas o caminos elegidos pueden ser complementarios o coincidentes. Nunca contrapuestos para evitar enfrentamientos internos que lleven a la confusión. Para preparar la Navidad, meta de este tiempo del Adviento, los cristianos recorremos distintos caminos. Y todos ellos son válidos si muestran el sentido profundo del acontecimiento de Dios que se rebaja, se hace hombre y acompaña a la humanidad hasta el final de los tiempos.

Hay caminos que inciden en la conversión personal con la escucha de la Palabra, la participación en los sacramentos y la ayuda a los hermanos.

Existen otros que utilizan la didáctica y la acción catequética para ilustrar y acercar a los más pequeños las circunstancias más significativas del nacimiento de Jesús. Hay otros que reducen su actuación a la compra de objetos que adornan calles y casas. O peor todavía quienes piensan que la fiesta es sinónimo de comida y mesa.

Como comprobamos todos los años, el abanico de los preparativos es muy amplio entre nosotros. Me siento en la obligación de animar a todos los cristianos a que se esfuercen en encontrar el camino que les llene de autenticidad externa, de profundidad interna y de felicidad compartida con los demás. Cada uno se conoce a sí mismo y sabe de qué es capaz para vivir una Navidad llena de coherencia cristiana. Esa vivencia es la respuesta personal y comunitaria al amor de Dios que nos muestra su hijo Jesús cuando nace en Belén esperado por muchos pero acogido por unos pocos. Las manifestaciones de la respuesta deben ser exigentes y adecuadas para nuestro crecimiento cristiano. Escoged la mejor desde la aceptación del Evangelio. Me refiero también a un camino muy triturado por muchas generaciones y antepasados nuestros que se ha constituido en un elemento cultural que debemos aprovechar en todos sus aspectos: “montar el belén” en el hogar, en el colegio, en la parroquia, en los escaparates o en la plaza pública. Me gustaría recordar la bondad de explicar por parte de los adultos, cuando lo preparan, a los más jóvenes y niños de la casa los distintos personajes y situaciones que envuelven el nacimiento de Jesús.

Observo cómo en los distintos ámbitos de Menorca se reproduce con alegría esta costumbre. Me comentan algunos padres la vertiente catequética que desarrollan para explicar los primeros pasos del Mesías. Cómo gozan viendo los rostros de felicidad en sus hijos que dicen entender cada una de las figuras que situamos en ese escenario maravilloso del “belén”. Es bueno utilizar este camino para llegar a la Navidad. No penséis que es demasiado infantil y que debe ser olvidado.

Aprovechad la ocasión que os brinda para explicar los aspectos externos del montaje y tratad de conseguir que los ojos que lo contemplen les lleven a encontrarse con Cristo.

Quiera Dios que todas las familias cristianas sepan explicar y vivir bien el sentido de la Navidad dejándose acompañar por el “belén” montado en su casa.

Salvador Giménez Valls,

Obispo de Menorca

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.