Para Adviento

Segovia Obispo Ángel RubioMons. Ángel Rubio      1. Humildad sincera. Porque vendrá hecho Niño pobre en un portal, y solo los que se hacen como niños entrarán en el Reino de Dios. Será un niño pobre, frágil y débil. Envuelto en pobres pañales, recostado sobre pajas de un pesebre. Preparad el camino y también la Navidad, para que cuando llegue estemos con el alma limpia y con ganas de paz.

2. Experiencia de salvación. Viene para salvarnos. No podemos quedarnos pasivos y esperar de brazos cruzados. Está muy cerca. Ha brotado agua en el desierto y todo está verde como una pradera. Entra en tu interior y cambia tu vida vacilante y rutinaria por entrega gozosa y alegre. No te canses, y saca fuerzas para caminar hacia el Señor que viene en persona para salvarnos.

3. Esperanza viva. Estamos en el punto central de la esperanza cristiana que nos da el sentido de la historia inaugurada por la venida de Cristo. No debe cogernos de sorpresa, como ocurrió a los judíos hace 20 siglos. Si viene Jesucristo, el reino que Él predica aparecerá ante nosotros con fuerza y empezará a hacerse realidad, creciendo cada día hasta llenarlo todo para llegar a la plenitud.

4. Siempre alegre. Nuestra vida actual con Cristo es una marcha en la noche a través de la cual vamos hacia la meta final que se abre con aurora de eternidad. Queremos ver al Señor. Jesús ha prometido a sus discípulos volver para instaurar el reino triunfante y definitivo de su Padre. El Adviento es una anticipación de ese último día.

5. Con la Virgen María. Lo decimos, lo cantamos, lo rezamos, lo gritamos. Queremos y amamos tu presencia salvadora. El que todo lo puede llenar de dicha y plenitud, es Jesús. Él es objeto consciente o inconsciente de todos los grandes deseos humanos. De día y de noche esperamos al Esposo que viene, como Santa María del Adviento esperó con inefable amor de madre.

6. Plenitud de comunión. ¡El está en medio de nosotros! Nuestro Señor que vino ha de volver. Entre los dos hechos, uno pasado y otro futuro, se sitúa la presencia de Cristo en su Cuerpo total que es la Iglesia. Por la Iglesia, Cristo interviene en la historia de los hombres y por ella penetra progresivamente en el mundo. Cristo viene a las almas por medio de la gracia entre las dos venidas. Es la venida sacramental cuando celebramos la Eucaristía y afirmamos “hasta que Él venga”.

7. Llamada misionera. ¡Se acerca vuestra liberación! El Señor que viene ilumina a los que andan en tinieblas y sombras de muerte. Abaja los montes y las colinas de nuestro orgullo y levanta los valles de nuestros desánimos y cobardías. Destruye los muros del odio que divide a las naciones, y allana los caminos de la concordia entre los hombres. Ábrase la tierra y brote la salvación y con ella germine la justicia.

8 Con la cruz de Jesús. Por muy hundidos que estemos, esperamos que de un modo u otro encontraremos la salvación, porque Dios piensa en nosotros y nos ama hasta el punto de darnos una y otra vez a su Hijo Unigénito. Con Él no hay heridas, ni soledad, ni llantos, ni tristeza, ni ansiedades, es Padre de los pobres y consuelo de los afligidos.

9. Unidos en familia. María y José esperan y preparándose para el nacimiento de Jesús, tuvieron que ponerse en camino hacía Belén, con dolor y alegría, con dificultad, rezando y hablando llenos de confianza. Siempre unidos. Se le cerraron las puertas y se fueron a buscar un lugar donde pudiese nacer Jesús. Cuando se espera un hijo en la tierra nace una estrella en el cielo y los ángeles cantan alegres la paz del hombre en el mundo.

10. Conversión permanente. Todo está a punto de llegar. El Señor es más fuerte que el mal, para librarnos de todas las desgracias que encierra el pecado. Hemos de permanecer alerta y preparar nuestros corazones para que el nacimiento de su Hijo nos salve, ilumine las tinieblas de nuestro espíritu, escuche nuestras súplicas, nos asista con su gracia, y celebremos el misterio de la encarnación de Cristo.

Epilogo. El Adviento tiene una triple dimensión: a) El Señor que vino, b) el Señor que sigue viniendo, y c) El Señor que ha de venir.

+ Ángel Rubio Castro, obispo

Administrador apostólico de la diócesis de Segovia

 

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Articles
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.