Fortalecer la comunión diocesana

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      Nuestra realidad es cada día más plural, también entre los miembros de las comunidades cristianas, pero la fe cristiana se vive en comunión. Más allá de las diferencias, sabemos que nos une la misma fe como miembros del único cuerpo de Cristo, la Iglesia, y estamos llamados a crear comunión, viviendo la comunión con Dios y con los hermanos. Por eso hemos señalado FORTALECER LA COMUNIÓN DIOCESANA entre las prioridades para este año. La comunión fraterna es el subsuelo que hace posible y auténtica nuestra fe y nuestra vida cristiana. Y es, además, la mejor manera de manifestar la presencia de Jesucristo entre nosotros: «todos conocerán que sois mis discípulos si os amáis los unos a los otros» (Jn 13,35).

Pero la comunión en la Iglesia no es algo abstracto: pide que cada comunidad eclesial se construya como un verdadero tejido de relaciones interpersonales en la experiencia compartida de la fe, en el encuentro con el Resucitado: «donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»(Mt 18,20). Ésta es la finalidad de potenciar las áreas de cooperación en cada arciprestazgo y/o unidad de pastoral. De este modo se potencia la misión común en las parroquias y las delegaciones; se favorece la coordinación de actividades y se da un testimonio de unidad y de servicio mutuo entre territorios y sectores pastorales.

La comunión en la Iglesia no es un consenso que se logra por el juego de mayorías y minorías, ni a base de decretos. Es un don, un efecto de la acción del Espíritu Santo que crea y realiza la armonía entre las diversas expresiones de una misma fe. Una comunión que se va manifestando mediante muchos y diversos carismas, sin colocar a nadie por encima de los demás: «el ojo no puede decir a la mano: ‘no te necesito’, ni tampoco la cabeza a los pies: ‘no os necesito «(1Cor 12, 7.13.21). Es acción del Espíritu que lleva a la colaboración, a la corresponsabilidad, al diálogo, a la corrección mutua, y nunca a querer acaparar ni despreciar o ignorar su acción en los demás. De esta manera dinamiza a la iglesia, en la que todos estamos llamados a ser activos, nadie debe considerarse pasivo o estar sólo para recibir. Todos corresponsables aunque no todos de la misma manera, no todos en los mismos campos, no todos con el mismo papel. Es una corresponsabilidad orgánica y diferenciada, como un cuerpo. Y en un cuerpo, no todos son manos, ni todos son cabezas. Pero todos estamos llamados a aportar algo.

Nos lo decía el Papa Francisco en Albania (21/09/2014): cada bautizado tiene un lugar y una tarea que desarrollar en la Iglesia y en la sociedad. Que todos se sientan llamados a comprometerse generosamente en el anuncio del Evangelio y en el testimonio de la caridad; a reforzar los vínculos de solidaridad para promover condiciones de vida más justas y fraternas para todos. Que nuestra fe sea alegre y radiante y muestre que el encuentro con Cristo da sentido a la vida de las personas, de todas las personas.

En espíritu de comunión, os animo a impulsar la acción pastoral y a seguir buscando nuevas formas de presencia de Iglesia en la sociedad.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.