¿Solo es cuestión de dinero?

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora     En este camino de preparar la Navidad, los comercios se nos adelantan a los católicos. Siempre empiezan antes del primer domingo de Adviento. Es la necesidad de incentivar el consumo para poder sacar los negocios adelante. Es la lógica del sistema económico, la del Mercado, con sus luces y sus muchas sombras, cuando esta lógica lo invade todo y la moneda que sirve de intercambio se convierte en fin único: hacer dinero.

Hoy anda la gente escandalizada y muy enfadada porque altos cargos de la Administración se han llevado el dinero a espuertas y hemos cobrado conciencia de que han robado de lo nuestro, de lo que le hace falta a los más empobrecidos para subsistir, sencillamente, para comer. Pues bien, en este camino del Adviento, preparando la venida de Jesucristo, me voy a atrever a ser políticamente incorrecto y quiero advertir con qué facilidad nos escandaliza el robo, y qué difícilmente nos escandalizan las orgías de marisco y sexo, con qué facilidad aceptamos del alto cargo todos los desmadres morales que rápidamente escondemos bajo la capa de la vida privada a la que todo ciudadano tiene derecho.

Sencillamente dicho, creo que esto es socialmente suicida y así nos va. Cada cual podrá votar a quien le parezca mejor, pero usando el mismo argumento de los dineros, votar a quien lleva una vida muy cara es exponerse a que necesite coger del común, de los dineros de los impuestos, ese algo más que exige el capricho creciente que nunca dice basta.

«¿Para qué sirve, realmente, la ética?», ha titulado Adela Cortina, filósofa de la Universidad de Valencia, el libro que le ha valido el Premio Nacional de Ensayo. Del conjunto de la obra me atrevo a entresacar esta enseñanza: la Ética es rentable. No solo porque hace mejores personas, forma y forja el carácter, hace crecer a la persona como tal, sino porque es factor de convivencia, en cuanto que se pueden establecer relaciones de confianza mutuas por lo previsible de las conductas y la necesaria austeridad que vive quien valora su ser antes que su tener, poder o placer. Advierto que será mejor leer el libro que conformarse con este más que pobre resumen que ofrezco en estas pocas líneas.

En esta semana celebramos a la Virgen, Nuestra Señora, en su advocación más rotunda: «La Inmaculada», la mujer que no tuvo pecado alguno, que absolutamente todo en su vida fue crecer en ese proceso de plenitud que sucede por la búsqueda permanente del bien, la verdad y la belleza que es nuestro Dios. Por decirlo en términos que valen a creyentes y no creyentes: proceso de crecimiento que es lo más propio humano, pues, en el transcurso de los días, se descubren nuevos horizontes de Verdad, Bondad y Belleza que hacen a la persona fiable y punto de apoyo para el resto de los humanos.

Santa María fue dotada de la plenitud de la Gracia de Dios, la llena de gracia, como la saludó el arcángel San Gabriel, y es para nosotros acicate y estímulo para atrevernos a andar los caminos de Jesucristo, del hombre nuevo, que, resucitado, sana y salva a la Humanidad del pecado. Justicia y santidad verdaderas sostienen su señorío para alentarnos en nuestras luchas por la verdad, la bondad y la belleza que es el mismo Dios.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.