«No podemos ceder ante las dificultades»

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella      “Incluso en medio de las dificultades, el cristiano no puede ceder a la depresión”, subrayó el Papa Francisco en una homilía pronunciada en la capilla de Santa Marta, en que también advirtió que “la corrupción y la distracción nos alejan del encuentro con el Señor”.

En su homilía, Francisco se inspiró en las ciudades de Babilonia y de Jerusalén, dos ciudades de las que habla el Apocalipsis y el Evangelio de San Lucas. El Papa subrayó que ambas lecturas nos hablan de que ambas “han caído porque no han acogido al Señor, porque se han alejado” de Él. La caída de estas dos ciudades – precisó el Santo Padre – “se produce por motivos diferentes”.

Babilonia es el “símbolo del mal, del pecado y cae por corrupción”. Cuando “se acumula el pecado – dijo Francisco – se pierde la capacidad de reaccionar y uno comienza a degradarse. Así sucede también con las personas corruptas, que no tienen fuerza para reaccionar. Porque la corrupción da alguna felicidad, da poder y también hace sentir satisfacción de uno mismo: no deja espacio para el Señor, para la conversión. La ciudad corrupta. La palabra, ‘corrupción’ hoy nos dice tanto a nosotros: no sólo corrupción económica, sino corrupción con tantos pecados diversos; corrupción con ese espíritu pagano, con ese espíritu mundano. ¡La peor corrupción es el espíritu de la mundanidad!”.

Jerusalén, por otra parte, “cae por otro motivo: Jerusalén es la esposa del Señor, pero no se da cuenta de las visitas del Esposo, ha hecho llorar al Señor”.

Babilonia cae por corrupción, Jerusalén por distracción, por no recibir al Señor que viene a salvarla. “No se sentía necesitada de salvación. Tenía los escritos de los profetas, de Moisés y esto le bastaba. ¡Pero escritos cerrados! No dejaba espacio para ser salvada: ¡tenía las puertas cerradas para el Señor! El Señor llamaba a la puerta, pero no había disponibilidad para recibirlo, para escucharlo, para dejarse salvar por Él. Y cae…”.

“Estos dos ejemplos – observó el Papa – nos pueden hacer pensar en nuestra vida: ¿somos semejantes a la corrupta y suficiente Babilonia o a la distraída Jerusalén?”. “Sin embargo – subrayó – el mensaje de la Iglesia en estos días no termina con la destrucción: en ambos textos, hay una promesa de esperanza”. Jesús – afirmó – nos exhorta a levantar la cabeza, a no dejarse asustar por los paganos. Estos – dijo – “tienen su tiempo y debemos soportarlo con paciencia, como ha soportado el Señor su Pasión”.

Recuerda
Esta noche, a la nueve, en la concatedral de La Redonda y con el slogan “María, Madre de la Iglesia”, tendrá lugar la Vigilia Solemne en honor de María Inmaculada. Nuestro querido Señor Obispo presidirá este acto mariano en el que pediremos a la Virgen que nos ayude a ser y a vivir nuestra condición de bautizados como verdaderas piedras vivas de la casa de Dios que es la Iglesia. ¡No faltes a esta cita entrañable con la Virgen!

+ Juan José Omella Omella

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.