Nuestra Señora del Adviento

Mons. Julian LópezMons. Julián López       Queridos diocesanos:

Apenas estrenado un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento, el calendario cristiano sitúa ante nuestra mirada la figura de María en su concepción inmaculada, la “llena de gracia, de juventud y de limpia hermosura”, icono de la belleza divina reflejada en su rostro al ser elegida para dar a luz al Salvador del mundo. Este misterio, feliz comienzo de la Iglesia sin mancha ni arruga, nos ayuda a prepararnos para la fiesta de Navidad acogiendo en nuestros corazones el anuncio de la salvación para compartirlo con todas las personas que estén a nuestro lado, para llevarles hasta Jesucristo que sigue viniendo a nuestras vidas y que vendrá, de manera definitiva, al final de la historia humana para consumar su obra redentora. El Adviento es un tiempo mariano que nos anima a encontrarnos cada día con Dios, a escuchar su palabra con la sencillez y la docilidad de María, y a abrir nuestro corazón a la esperanza que no defrauda. En la humilde “esclava del Señor”, como ella misma se definió, percibimos la imagen perfecta de la Iglesia como comunidad cristiana y el modelo de cada uno de nosotros.

Durante este tiempo la contemplaremos también como la Mujer fuerte en la fe, que se hizo peregrina para compartir con su pariente Isabel la gracia de la que había sido objeto porque el Todopoderoso se fijó en ella para hacer cosas grandes, mereciendo recibir este elogio: “Dichosa tu, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá” (Lc 1, 45).  De la misma manera los creyentes en Cristo debemos permanecer activos durante el Adviento, “vigilantes en la oración y… jubilosos en la alabanza”, pero también comprometidos en la misión evangelizadora. Nos lo está recordando una y otra vez el papa Francisco: Iglesia en salidaal encuentro de los hombres, para buscar a los alejados y e invitar a los excluidos, para brindar a todos la bondad, “fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva” (Evangelii Gaudium, 24).

De este modo viviremos el espíritu del Adviento y nos sentiremos animados a tomar a María como modelo para acoger al Salvador que viene y para compartir nuestra alegre esperanza. Una estrofa de uno de los  himnos litúrgicos de Vísperas de este tiempo litúrgico expresa muy bien este sentido de preparación en la espera activa: “Con María, la Iglesia te aguarda con anhelos de esposa y de madre, y reúne a sus hijos fieles, para juntos poder esperarte”. No lo olvidemos, con María comenzó una nueva era para la humanidad, la luz empezó a vencer las tinieblas y la esperanza a florecer, de modo semejante a como, al llegar el solsticio de invierno, en vísperas ya de la Navidad, los días empiezan a crecer y el sol a ganar en fuerza y calor.

María Inmaculada, nueva Eva, Virgen y Madre, Señora del Adviento, sostiene nuestra esperanza y la de toda la humanidad. Esta es nuestra invocación:

 

Virgen del Adviento, esperanza nuestra,
de Jesús, la aurora, del Cielo, la puerta.
Madre de los hombres, de la mar, estrella,
llévanos a Cristo, danos sus promesas.

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella