Tiempo de Adviento

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Hoy, 30 de noviembre, comenzamos el tiempo de Adviento, el tiempo de la espera de la acción divina y del gesto de Dios que viene a nosotros. Es éste un tiempo para hacer memoria de la primera y humilde venida del Salvador en nuestra carne mortal; son días de preparación para acoger en nuestra vida a Cristo que quiere nacer en todos y pide de nosotros acogida desde la fe y el amor; es, además, tiempo de preparar la última y definitiva venida de Cristo.

Nuestra espera en el Adviento no es la espera de aquellos que, en la antigua alianza, aún no habían recibido al Salvador; nosotros ya hemos conocido su venida hace dos mil años en Belén. Ahora preparamos, llenos de esperanza, la última y gloriosa venida de Cristo, Señor de la historia y Juez universal, acogiéndole ya en nuestro corazón porque Él quiere encarnarse en la vida real, cotidiana, de cada uno de nosotros.

El Adviento es el tiempo litúrgico de hacer memoria, de esperanza y de conversión. En efecto, es momento de hacer memoria de la primera venida en carne mortal; es tiempo de esperanza, de aquella que trabaja para que Cristo nazca y se encarne en cada uno de nosotros; y es tiempo de conversión porque, para recibirle ahora en nosotros y preparar su última venida, hemos de transformar nuestra vida desde los valores y criterios del Evangelio. Estos días que hoy inauguramos son propicios para mirarnos interiormente y ver si nuestro estilo de vivir está preparando la venida de Cristo a nuestro corazón, si la apertura de nuestra vida al Salvador es algo que nos preocupa y nos pone en un camino de vivencia de sus valores o, por el contrario, nuestra vida está anclada en las llamadas de la sociedad a luchar exclusivamente por tener más y vivir mejor sin esperar nada ni a nadie más.

Cristo, que ya vino hace veinte siglos en carne mortal, quiere encarnarse y nacer en el corazón del hombre actual; un hombre encerrado tantas veces en la mundanidad, en el aquíy el ahora como lo único importante, sin pararse a pensar que un día habrá de presentarse ante este mismo Señor para ofrecerle el resumen de su vida. Jesucristo nos pide apertura de corazón, que le dejemos entrar en nuestra vida, que le permitamos hacerse carne en nosotros hoy para ofrecernos su salvación, transformarnos y ayudarnos a ponerlo como la base de nuestra existencia, único camino que nos llenará plenamente y nos ayudará a encontrar la verdadera felicidad.

El mismo Cristo que nació en Belén quiere nacer en nuestro corazón y en nuestra vida, en cada corazón y en cada vida, en el tuyo y en el mío; sí, el Hijo de Dios quiere que, los que ya le conocemos aunque tengamos fallos, le señalemos como Juan el Bautista en medio de un mundo ofuscado por lo material y por el hedonismo sin límite alguno. No lo olvidemos nunca: Cristo quiere que todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente los de nuestro entorno, puedan descubrir a través de nuestro testimonio de vida que Él ama a todos y sólo busca la humilde posada de nuestro corazón.

¡Feliz Adviento para todos!

Vuestro Obispo,

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.