Ritos, signos y símbolos en el Bautismo

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez     Las reflexiones hechas hasta ahora sobre el sacramento del bautismo como puerta de los sacramentos, un nuevo nacimiento y una transformación radical, necesitan completarse con unos comentarios sobre los ritos sacramentales en los que participan unas personas y se realizan unos signos que reclaman con su simbolismo unas realidades espirituales.

Las acciones litúrgicas, especialmente las sacramentales tienen unas características especiales, peculiares y singulares, que las distinguen del resto de acciones eclesiales. La celebración litúrgica es la principal forma de expresión de la Iglesia. Entre las celebraciones, el bautismo tiene unos ritos ricos en mensajes, enseñanzas, reflexiones, propuestas de vida y compromisos. El hombre acepta desde la fe la gracia, que transforma su vida, desde lo que sucede y se recibe en la celebración por medio de ritos, signos y símbolos.

La antropología enseña que el ser humano es una criatura simbólica. Se relaciona con el universo y con sus semejantes siempre a través de algo, de forma indirecta, siempre de forma simbólica. Todas sus actividades necesitan una especie de mediaciones simbólicas. Esta necesidad muestra su debilidad y grandeza, determina que es un ser finito e infinito, es decir, material y espiritual. De ahí nace la necesidad de signos que se trascienden a sí mismos simbolizando realidades intangibles e inexplicables. Así es el lenguaje humano. Las realidades misteriosas que no se pueden expresar con palabras muestran su sentido a través de cosas materiales y signos.
Desde la filosofía y teología así se expresa. “El símbolo es la única forma de inserción del misterio en la historia. Su centro es, Jesucristo, es por eso el símbolo por excelencia, el signo “originario” (K. Rahner). Las parábolas de Jesús simbolizan el Reino. Los sacramentos son símbolos. La celebración no es sólo un rito, tiene elementos más profundos y esenciales, algo que constituye su verdadera naturaleza. Para descubrirlos hay que tener presente la fe. Esta definición se refleja plenamente en los sacramentos, especialmente en la significación de las acciones bautismales. Detrás de cada acción hay un significado profundo.

Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva a dar culto a Dios; pero en cuanto signos, también tienen un fin pedagógico. “No sólo suponen la fe, sino que a la vez la alimentan, la robustecen y la expresan por medio de palabras y cosas; por eso se llaman sacramentos de la fe” (SC 59).

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).