Navidad, misterio de belleza, esperanza y amor,

Mons. BarrioMons. Julián Barrio      Queridos diocesanos:

Fácilmente nos acostumbramos a celebrar la Liturgia en la Iglesia, cayendo en la monotonía, la rutina y tal vez la indiferencia, que nos impiden descubrir la novedad de la historia de nuestra salvación y encontrarnos con Cristo, “el mismo ayer, hoy y siempre”. A su luz se ilumina el misterio del hombre y la grandeza de su vocación en medio del gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de cada momento.

Una de las antífonas de Navidad proclama: “El Rey de la paz ha sido glorificado y toda la tierra desea contemplar su rostro”. Los ángeles cantaron en aquella Noche Santa: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad” (Lc 2,14), manifestándose la belleza, la grandeza y el amor de Dios. La Iglesia que ha hecho del Gloria un himno de alegría sobre la gloria de Dios, canta: ¡Por tu inmensa gloria, te alabamos, te damos gracias, te bendecimos! “La aparición de la belleza nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría. Quien vislumbra a Dios siente alegría, y en esta noche vemos algo de su luz”1. Es una alegría de la que nadie debe quedar excluido.

En el Adviento la Iglesia nos llama a prepararnos para contemplar el misterio del nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre en cuyo rostro se refleja la belleza de Dios. Escribió san Agustín en el comentario a la primera carta de San Juan: “Dos flautas suenan de modo diferente, pero un mismo espíritu sopla dentro. La primera dice: Es el más bello de los hijos de los hombres (Sal 45, 3); la segunda con Isaías dice: Lo vimos sin belleza, sin aspecto atrayente (Is 53, 2). Un único Espíritu toca las dos flautas: no desafinan en el sonido. No debes renunciar a escucharlas, sino tratar de comprenderlas. Preguntemos al apóstol Pablo para escuchar cómo nos explica la perfecta armonía de las dos flautas. Que suene la primera: El más bello de los hijos de los hombres; a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios (Fil 2,6). Ahí tienes en que supera en belleza a los hijos de los hombres. Que suene también la segunda flauta: Lo vimos sin belleza ni aspecto atrayente, y esto porque se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos, actuando como un hombre cualquiera (Fil 2,7). Sin belleza ni aspecto atrayente para darte a ti belleza y aspecto atrayente. ¿Qué belleza? ¿Qué atractivo? El amor de la caridad para que tu puedas correr amando y amar corriendo […] Mira a aquel por quien hemos sido hecho bellos”2.

El Adviento es tiempo de esperanza que se verifica y se hace creíble con el testimonio de la fraternidad en toda circunstancia, sobre todo en la adversidad. Esta esperanza se fundamenta en el Hijo de Dios encarnado que “puso su tienda entre nosotros”. Ya nada separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo. Por eso no deben caber en nuestra vida los miedos, los pesimismos, las desconfianzas, las tibiezas y los egoísmos. ¡No debemos tener miedo a ser buenos!, aunque oigamos a veces decir que si eres bueno te comen. Esta forma de pensar paraliza nuestra esperanza.

La preparación espiritual para la celebración de la Navidad nos ayudará a limpiar los ojos de nuestra alma y de nuestro corazón, confrontándonos con la Palabra de Dios, y viviendo la conversión con la participación en el Sacramento de la Penitencia y en la Eucaristía “en la que el Misterio se hace presente y llena de sentido y de belleza toda nuestra existencia”. Así podemos contemplar el amor de Dios con que Cristo nos ha amado y nos pide manifestarlo a los demás a través de la caridad. Más allá de los tics sentimentaloides que se han ido adhiriendo, la fiesta de la Navidad, encuentro entre el cielo y la tierra, nos urge a vivir el gozo de sabernos amados por Dios. ¡Abramos de par en par la puerta de nuestro corazón al Dios con nosotros para recomponer vínculos familiares, laborales, sociales, políticos, y vivir en armonía con Dios, con nosotros mismos, con los otros y con todo lo creado!

Signo clarividente debe ser la comunión en la vida familiar, en las comunidades de Vida consagrada, en nuestro presbiterio diocesano, en nuestras comunidades parroquiales y en el compromiso apostólico de nuestra comunidad diocesana. El consumismo no es respuesta a nuestro vacío espiritual. No olvidemos que hay muchos hogares con graves problemas económicos, que muchas personas se ven afectadas por la precariedad en ámbitos como la vivienda y la salud, y que muchos jóvenes son considerados como “generación hipotecada” al no contar con la posibilidad de un empleo. No tienen lugar en la posada de nuestra sociedad. Con todos ellos hemos de vivir la Navidad, ayudándoles con nuestra colaboración económica y llevándoles la Luz que brilló en Belén. El apóstol Pablo nos dice: “Revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor que es el vínculo de la bondad perfecta. Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo. Sed también agradecidos” (Col 3, 12-15). ¡Siempre es Navidad! ¡Feliz Navidad!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 150 Articles
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).