El Adviento y el Año de la Vida Consagrada

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez      Con el regalo de este tiempo del Adviento, la Iglesia se prepara a conciencia para recibir el nacimiento del Redentor. Hace una intensa llamada a todos los cristianos para que en la próxima Navidad la alegría exterior provocada por mil estímulos de luces y sonidos se transforme en un canto a la profundidad de la inocencia, de la limpieza de corazón, de la transparencia que nos pide el Señor para toda nuestra vida.

No cabe la menor duda de que para disfrutar la alegría por el nacimiento de Jesús y arrostrar todas las consecuencias que ello conlleva necesitamos un período de preparación personal que nace del interior y tiene un fiel reflejo en nuestras actuaciones en la familia, en la parroquia y en cualquier lugar donde desarrollemos la actividad social o profesional. Durante estas cuatro semanas los cristianos nos ejercitamos en las propias exigencias y virtudes que nos señala la Palabra de Dios. El olvido de uno mismo con el servicio desinteresado por los demás, la esperanza, la austeridad de vida con el ejemplo de san Juan Bautista, la limpieza extrema en nuestros deseos y acciones con el ejemplo de la Virgen María, el ímpetu y la denuncia de las injusticias de nuestro alrededor con el ejemplo de los profetas. La Navidad no puede llegarnos como un relámpago que ilumina durante un instante todo el cielo aunque así es el resorte de la gracia de Dios. Para ver la luz que trae el Señor con su nacimiento necesitamos no cerrar los ojos, limpiarlos para evitar confusiones, mantener la sorpresa. Y para ello Dios nos pide colaboración y que nuestra libertad camine al mismo ritmo que marca cuando queda totalmente vinculado, por la misma Encarnación, a la humanidad con la expresión inefable del amor, de la unidad y de la paz entre todos los pueblos de la tierra. Y nuestra voluntad, para aceptar la gran promesa de Dios que se manifiesta en Jesucristo, necesita prepararse.

Ahí tenemos, en el Adviento de este año, una nueva oportunidad.

Que este tiempo nos sea a todos provechoso escuchando la Palabra, participando de los sacramentos y compartiendo lo nuestro con el hermano.

Hoy empieza el AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA. Os pido a todos un recuerdo, una participación en sus oraciones y un agradecimiento a la vida y al carisma de todos los miembros de las comunidades de vida religiosa que viven en nuestra diócesis. Es un año de la Iglesia universal que nosotros concretamos en personas que conocemos, que nos acompañan y nos ayudan.

Termino con un breve resumen de los objetivos marcados para este singular año:

Dar gracias a Dios por el don de la vida consagrada y especialmente por los cincuenta años de renovación de la misma según las enseñanzas del Concilio.

Abrazar el futuro con esperanza, confiados en el Señor, al cual los consagrados ofrecen toda su vida.

Vivir el presente con pasión, evangelizando la propia vocación y testimoniando al mundo la belleza del seguimiento de Cristo en las múltiples formas en las cuales se expresa la vida consagrada.

Consagrados, contad con nuestras oraciones y con nuestra colaboración.

Salvador Giménez Valls,

Obispo de Menorca

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.