La vida religiosa, en el corazón de la Iglesia

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach      Este domingo en que empezamos el tiempo de Adviento, es decir, el camino de preparación espiritual para la celebración de la fiesta de Navidad, quisiera hablar de la vida religiosa y su importancia para la vida de la Iglesia y para el bien de nuestra sociedad.

Recientemente ha estado en Barcelona un arzobispo que es también religioso franciscano. Es de Galicia. Los superiores de las órdenes y las congregaciones más importantes de la Iglesia católica lo eligieron presidente de su organismo coordinador -la Unión de Superiores generales de las órdenes y las congregaciones- y el papa Francisco, como asumiendo esa confianza de los superiores mayores, lo ha nombrado arzobispo y lo ha puesto como segundo responsable -después del cardenal prefecto, el brasileño Joao Braqz de Aviz- de la Congregación para los Religiosos de la Curia romana.

Este arzobispo dijo, durante su visita a Barcelona, que cuando recibe a los obispos que hacen la visita ad limina quinquenal y llega el momento de hablar de los religiosos, les dice a los obispos: «¿Se han preguntado qué serían sus diócesis sin la presencia de los religiosos y las religiosas y de sus obras?» Esta es una pregunta que nos deberíamos hacer todos, y puedo decir que personalmente me la he hecho y me la hago a menudo, porque estoy muy convencido de que los religiosos y sus obras son un gran bien no sólo para la Iglesia sino también para toda la sociedad.

Recuerdo esto porque este domingo empezamos el que se ha denominado Año de la Vida Religiosa: las celebraciones se prolongarán durante todo el 2015 y hasta el 2 de febrero de 2016, fecha en que se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Es verdad que muchas instituciones de vida consagrada encuentran dificultades entre nosotros por falta de vocaciones. En otros lugares de la Iglesia no se da esta falta como entre nosotros. ¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, estimar este don de Dios para la Iglesia y para el mundo que son los hombres y las mujeres que, por amor a Dios y a los hermanos, viven más radicalmente la exigencia del bautismo y siguen radicalmente a Jesús en la castidad, la pobreza, la obediencia y la vida en común. Ellas y ellos han escuchado la invitación del Señor que dice: «Ven y sígueme».

El papa Francisco, que como jesuita procede de la vida religiosa, nos propone la celebración de este Año dedicado a la vida consagrada porque comprender esta vocación y este estilo de vida nos ayuda a comprender la naturaleza íntima de toda vocación cristiana y la aspiración de toda la Iglesia, que, como esposa de Cristo, tiende hacia la unión con su único Esposo y hacia el cumplimiento de su voluntad.

La vida consagrada es un don precioso y necesario también para nuestro tiempo y para el futuro del Pueblo de Dios, porque pertenece íntimamente a su vida, a su santidad y a su misión.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.