El Papa Francisco recuerda el secreto de la evangelización: la gratuidad

LancioGrande AP2659088_El Santo Padre Francisco recibió en el Aula Pablo VI a la Familia Paulina, en la conclusión del peregrinaje que realizaron con ocasión del centenario de su fundación.

“Esta fiesta en su centenario les ofrece la oportunidad de renovar el compromiso de vivir la fe y de comunicarla”, en particular “a través de los instrumentos editoriales y multimedia”, dijo el Papa dirigiéndose a los aproximadamente 7 mil participantes en el encuentro.

Papa Francisco animó a la familia Paulina a continuar en el camino abierto por el Beato Santiago Alberione, mientras recordó el secreto de la evangelización: la gratuidad.

Refiriéndose a la Iglesia como pueblo en camino hacia una meta que todo lo supera y todo lo logra en Dios y su Gloria,  – legado del Concilio Vaticano II – señaló que desde esta perspectiva de esperanza, las personas consagradas son testigos especiales, porque “la alegría que brota de la experiencia íntima de Dios” llena los corazones y los hace “verdaderamente felices”.

El Beato Alberione, continuó Francisco – “vislumbraba en el anuncio de Cristo y del Evangelio a las masas populares la caridad más auténtica y necesaria” y porque “la fantasía de la caridad no conoce límites y sabe abrir nuevos caminos” los invitó a ser testigos con sus propias vidas para llevar el soplo del Evangelio en las culturas y en los más diferentes ámbitos de la sociedad. Esta misión tan urgente requiere conversión personal y comunitaria: “Sólo los corazones totalmente abiertos a la acción de la Gracia son capaces de interpretar los signos de los tiempos y de captar los llamados de la humanidad necesitada de esperanza y de paz.

(GM – RV)

Discurso del Papa a los participantes en el Peregrinaje de la Familia Paulina para el centenario de su fundación

¡Queridos hermanos y hermanas de la Familia Paulina!

Con alegría los recibo con motivo de su centenario. Saludo a los señores Cardenales, a los Obispos, Sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos. Agradezco al Vicario General por sus palabras, y me asocio de corazón al recuerdo del difunto Superior General, P. Silvio Sassi, que participa desde el cielo en este momento de fiesta.

1.Esta fiesta de su centenario les ofrece la oportunidad de renovar el compromiso de vivir la fe y de comunicarla, particularmente a través de los instrumentos editoriales y multimedia, propios de su carisma. Destinatarios de la buena noticia de que Dios es amor, y en Jesucristo, se comunica a la humanidad, son todos los hombres, cada hombre y mujer que vive en este mundo; y el destinatario es todo hombre, en la integralidad de su persona, de su historia, su cultura.

“Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente” (Mt 10,8), dice Jesús. En estas palabras está el secreto de la evangelización, que es comunicar el Evangelio en el estilo del Evangelio, es decir, la gratuidad: la gratuidad, sin negocio. Gratuidad. La alegría del don recibido por  puro amor se comunica con amor. Gratuidad y amor. Sólo quien ha experimentado tal alegría puede comunicarla, es más, no puede no comunicarla, porque “el bien siempre tiende a comunicarse…Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. (Evangelii gaudium, 9).

Los animo a continuar en el camino que p. Alberione abrió y su familia ha recorrido hasta ahora, manteniendo siempre la mirada dirigida hacia vastos horizontes. Nunca debemos olvidar que “la evangelización está esencialmente conectada con la proclamación del Evangelio a aquellos que no conocen a Jesucristo o que siempre lo han negado. Muchos de ellos buscan a Dios secretamente, movidos por la nostalgia de su rostro, incluso en países de antigua tradición cristiana. Todos tienen derecho a recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de proclamarlo sin excepción” (ibid., 14). Este impulso “ad gentes”, pero también a las periferias existenciales, este empuje “católico”, ustedes lo tienen en la sangre, en el “ADN”, por el mismo hecho de que su fundador fue inspirado por la figura y la misión del Apóstol Pablo.

2. El Concilio Vaticano II nos ha presentado la Iglesia como pueblo en camino hacia una meta que supera todo y todo lo logrado en Dios y en su gloria. Esta visión de la Iglesia en camino es expresiva de la esperanza cristiana; de hecho, el fin último del accionar de nosotros los cristianos en la tierra es la posesión de la vida eterna. Por lo tanto, nuestro ser Iglesia en camino, mientras nos arraiga en el compromiso de anunciar a Cristo y su amor por todas las criaturas, que nos impide seguir siendo prisioneros de las estructuras terrenales y mundanas; tiene abierto el espíritu y nos hace capaces de perspectivas y instancias que encontrarán su cumplimiento en la beatitud del Señor.

De esta perspectiva de esperanza, las personas consagradas son testigos especiales, sobre todo con un estilo de vida marcado por la alegría. La presencia de los religiosos es un signo de alegría. Aquella alegría que brota de la experiencia íntima de Dios  que llena nuestros corazones y nos hace verdaderamente felices, por lo que no necesitamos buscar nuestra alegría en otra parte. Otros elementos importantes que alimentan la alegría de los religiosos son la genuina fraternidad experimentada en la comunidad y la completa oblación para servir a la Iglesia y a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

Y aquí, es necesario mencionar el amor por la unidad de la Iglesia. Todo su trabajo, el celo apostólico, debe estar lleno de este amor por la unidad. Nunca favorecer conflictos, nunca imitar aquellos medios de comunicación que sólo buscan el espectáculo de los conflictos y provocan el escándalo de las almas. Favorecer siempre la unidad de la Iglesia, la unidad que Jesús pidió al Padre como don para su esposa.

3.El Beato Santiago Alberione vislumbraba en el anuncio de Cristo y del Evangelio a las masas populares, la caridad más auténtica y más necesaria que se pudiera ofrecer a los hombres y mujeres sedientos de verdad y justicia. Él fue tocado en profundidad por las palabras de San Pablo: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”(1 Cor 9,16) y las hizo el ideal de su propia vida y misión. Siguiendo las huellas de Jesús e imitando el Apóstol de las gentes, supo ver las multitudes como ovejas perdidas y necesitadas de indicaciones seguras en el camino de la vida. Por lo tanto, ha pasado toda su existencia partiendo para ellos el pan de la Palabra con lenguajes adecuados a los tiempos. Así también ustedes están llamados a dedicarse al servicio de la gente de hoy, a quien el Espíritu los envía, con creatividad y fidelidad dinámica a su carisma, identificando las formas más adecuadas para que Jesús sea anunciado. Los vastos horizontes de la evangelización y la urgente necesidad de dar testimonio del mensaje evangélico. No sólo decirlo. Ser testigos con sus propias vidas. Y este testimoniar a todos constituye el campo de su apostolado. Muchos todavía esperan conocer a Jesucristo. La fantasía de la caridad no conoce límites y sabe abrir nuevos caminos para llevar el soplo del Evangelio en las culturas y en los más diferentes ámbitos de la sociedad.

Una misión tan urgente requiere conversión personal y comunitaria incesante. Sólo los corazones totalmente abiertos a la acción de la gracia son capaces de interpretar los signos de los tiempos y de captar los llamados de la humanidad necesitada de esperanza y de paz. En su seguimiento de Cristo y en su testimonio, les será ciertamente de ayuda el Año de la Vida Consagrada, que está por iniciar en pocos días.

Queridos hermanos y hermanas, la Virgen Santa, Madre de la Iglesia, los  ayude y sea la guía segura del camino de la Familia Paulina, para que pueda llevar a cumplimiento todo proyecto de bien. Con estos deseos, les aseguro mi recuerdo en la oración por cada uno de ustedes y a su vez, les pido que por favor recen por mí. Y ahora con gusto invoco la bendición del Señor sobre ustedes, sobre quienes representan, sobre los lectores de sus revistas y sobre quienes encuentren en su a apostolado diario. Y todos juntos rezamos a la Virgen: “Dios te salve, María …”.

(Traducción del italiano: Griselda Mutual – RV)

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