Año de la Vida Consagrada

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano         Damos gracias a Dios por el Año dedicado a la Vida Consagrada, que ha sido convocado por el Papa Francisco para toda la Iglesia Católica. Este tendrá lugar desde el 30 de noviembre de este año, primer domingo de Adviento, hasta la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de Febrero de 2016. Lo convoca dentro de la conmemoración de los cincuenta años del Concilio Vaticano II y, más particularmente del documento conciliar “Perfectae Caritatis” sobre la renovación de la vida consagrada.

Este año compete, por un lado, a toda la Iglesia, también a nuestra diócesis de Teruel y Albarracín, que se une con alegría a esta iniciativa y da gracias al Señor por todos los carismas que desde las distintas congregaciones han enriquecido a lo largo de la historia la vida de la Iglesia. Son tantas y tantas, con tantos santos y santas en ellas, que nos sería imposible comprender la historia de la Iglesia y de nuestra diócesis sin todos lo que los religiosos nos han aportado y siguen aportando. Hago mías las palabras que pronunció el Papa Francisco en la Jornada de la Vida religiosa del pasado 2 de Febrero: “las personas consagradas son signo de Dios en los diversos ambientes de vida, son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna, son profecía del compartir con los pequeños y los pobres. La vida consagrada, así entendida y vivida, se presenta a nosotros como realmente es: un don de Dios, un don de Dios a la Iglesia, un don de Dios a su pueblo. Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino. Hay gran necesidad de estas presencias”. Si, queridos hermanos, religiosos y religiosas, de vida activa y contemplativa, os necesitamos entre nosotros y damos gracias a Dios por el gran regalo que Dios nos ha hecho en vosotros a lo largo de nuestra historia. Hoy es un día propicio para dar gracias a Dios por los carismas presentes en nuestra diócesis y también por los que ya no están y que sin embargo nos han enriquecido durante tantos años.

Por otro, esta convocatoria os compete a vosotros queridos consagrados y consagradas. Sé que lo habéis recibido con gratitud y alegría. Es un tiempo de gracia para seguir creciendo en fidelidad al Señor, a la Iglesia, a vuestro propio carisma y al hombre de hoy. ¡Es tanto lo que Dios ha hecho en vosotros y con vosotros! Al final se trata de tomar conciencia de que “es Cristo que os ha llamado a seguirlo en la vida consagrada y esto significa realizar continuamente un «éxodo» de vosotros mismos para centrar vuestra existencia en Cristo y en su Evangelio, en la voluntad de Dios, despojándoos de vuestros proyectos, para poder decir con san Pablo: No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí (Ga 2, 20)».(Francisco, Discurso a los Participantes en la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de las Superioras Generales, Roma, 8 mayo 2013). Sí, la Iglesia os sigue necesitando en el compromiso de la difusión del Evangelio, en la oración contemplativa, en la educación cristiana, en el servicio a los más pobres y necesitados, en el compromiso por construir una sociedad más justa, solidaria y pacífica. Tenéis que ser, desde la fidelidad a vuestros carismas y espiritualidad, testimonio de la misericordia y del amor de Dios que acoge a toda la humanidad.

Invito en este año, a toda la comunidad diocesana, a redescubrir y a agradecer el gran don que el Señor nos ha hecho a través de la vida consagrada. Os animo a participar en todos los actos que con tal fin se organicen este año en nuestra diócesis.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.