Adviento y Vida Consagrada

Mons. Julian LópezMons. Julián  López           Queridos diocesanos:

El día 30 de noviembre, domingo, comienza el Adviento, un tiempo litúrgico sumamente sugerente pues está lleno de esperanza y de estímulos espirituales. Por una parte, en curiosa paradoja, nos invita a levantar la mirada para otear el horizonte de la meta final de la peregrinación humana en la historia con el retorno glorioso de Jesucristo. Y por otra a preparar la conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador en Belén. Curiosa síntesis entre el futuro, el presente y el pasado unidos por la virtud de la esperanza. No en vano esta consiste en desear que se cumpla aquello a lo que aspiramos desde la fe, es decir, la llegada del Reino de Dios en plenitud, recordando con alegría que ese Reino está ya en medio de nosotros desde que el Hijo de Dios se hizo hombre. La esperanza se dirige, pues, al futuro, pero bien arraigada en el pasado del gran acontecimiento de nuestra salvación, ya iniciada y que sigue alimentando nuestro presente.

Por otra parte, con el Adviento inauguraremos el Año de la Vida Consagrada que se abre el día 21 de noviembre, memoria de la Presentación de la de la santísima Virgen María en el templo. Con este motivo, Dios mediante, tendremos en la tarde del día 29 del mismo mes, a las 19’30, una vigilia de oración en la parroquia de san Lorenzo y, al día siguiente, el domingo I de Adviento, una Eucaristía en la misma iglesia. La iniciativa es del papa Francisco y se inscribe en la conmemoración de los L años del Concilio Vaticano II y, más en concreto, de la publicación del Decreto conciliar Perfectae Caritatis sobre la renovación de la vida consagrada (28-X-1965). Este es la primera finalidad de la iniciativa.

Un segundo objetivo, orientado a todos los consagrados, consiste en que abracen “el futuro con esperanza, conscientes de que el momento actual es ‘delicado y fatigoso’ y que la crisis que atraviesa la sociedad y la misma Iglesia toca plenamente a la vida consagrada”, en palabras del cardenal Prefecto de la Congregación que se ocupa de este estilo de vida. Un tercer objetivo propone anunciar “la vocación propia y dar testimonio de la belleza del seguimiento de Cristo en las múltiples formas en que se desarrolla esta vida”. En efecto, los consagrados recogen el testigo que les dejaron sus fundadores y… quieren despertar al mundo con su testimonio profético y…su presencia en las periferias existenciales de la pobreza y el pensamiento, como ha pedido el Papa a los superiores generales”.

Nuestra Diócesis, muy rica en otro tiempo en toda clase de vocaciones y que cuenta todavía con muchísimos hijos e hijas en la vida contemplativa, en los más variados campos de la activa (pobreza, ancianidad, enseñanza, etc.) y en las misiones y en otros campos de apostolado, no se va a quedar atrás a la hora de secundar esta convocatoria de la Iglesia universal, que en España se une al V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Ya desde ahora invito a todos a participar en las celebraciones, momentos de oración, encuentros, etc., que se programen. Será un modo también de arropar y agradecerles su generosa entrega.

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella