Un solo Señor… que no nos deja solos

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora     El Presidente del Gobierno, ante la corrupción de algunos de los suyos, y en un gesto que le honra, ha dicho «en nombre del PP, quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes, en apariencia, han abusado de ellos». En este último domingo del Año litúrgico, en el que la Iglesia proclama que Jesucristo es Rey del Universo, os invito a caer en la cuenta de todo lo que supone para nosotros estar en manos de Dios Padre, que nos envió a Jesucristo, y en Él elevó la dignidad humana a la medida de ser por el Bautismo, todos nosotros, Hijos de Dios.

¿Os imagináis a Dios descartándonos por habernos situado en la vida y haberle fallado? Nace en lo más íntimo de nuestro ser un agradecimiento profundo al Señor de la Vida que nos perdona y nos rehace y así es Rey del Universo.
Nuestra sociedad divulga otra mentalidad. La frase más escuchada en estos nefastos días de noticias y noticias de corrupción económica es: «el que la hace la paga». A la vez que se oyen otras voces que dirán que ahora venimos los que somos de fiar. Es curioso cómo, por un lado, no se consiente ningún fallo y, a la vez, presumimos de coherencia y de ese orgullo del aquí estoy yo.

Jesucristo es Rey del Universo porque, efectivamente, desenmascara el pecado y nos habla, sin ninguna rebaja, de la gravedad del mal que podemos llegar a hacer en nuestras vidas, pero su denuncia no se queda en palabras, sino que paga con el sacrificio de su propia vida las consecuencias de ese pecado del ser humano; y venciendo el mal y la muerte, resucitado, se queda con nosotros para acompañar nuestras frágiles personas y nos enseña a pedir: «no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal».

¡Claro que escandalizan esos robos que tocan nuestro bienestar! Ah, ¿no sabíamos que los pobres son empobrecidos por los abusos de los que acaparan lo que es de todos? ¿O que, picando en la seducción y excesos del tener, el placer y el poder se llega a arruinar la propia vida? A los católicos nos toca, en esta hora también, proclamar el Reino de Dios, que nos ha venido por Jesucristo. Él, que no nos abandona, y Él, que, a la vez que nos dice cuál es la grandeza de la dignidad humana, nos enseña que pidamos insistentemente a nuestro Padre Dios: «No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal».

Con la ayuda de Dios, las tentaciones son eso: tentaciones, que, en sí mismas, no llegan más allá, que incluso enseñan dónde están los abismos en los que podríamos haber caído y, además, vencidas, fortalecen la personalidad y nos hace ser humildes y agradecidos. Por último, si tenemos la desgracia de caer en la tentación, de pecar, el Rey del Universo nos perdona. Sí, pero para devolver lo robado, para crecer en dignidad y hacernos fuertes en el camino de entregar la propia vida, unidos a Él, en favor de los que perjudicamos con nuestro mal hacer, de los que sufrieron las consecuencias. El Reino de Dios es una realidad porque Jesucristo tiene el poder sobre todas las cosas, incluida la capacidad de perdonar y recrear a la persona que se sabe poner en sus manos.

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.