La familia cristiana y el anuncio del Evangelio

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano      El pasado 19 de Octubre, coincidiendo con la ceremonia de beatificación del Papa Pablo VI, se clausuro en Roma el Sínodo extraordinario de los Obispos, dedicado a “los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Después de quince días de trabajo, los padres sinodales publicaron la “Relatio Synodi” que recoge de modo sistemático las aportaciones que se han realizado en el encuentro y que sirve de base para seguir trabajando en los próximos meses de cara a preparar el Sínodo ordinario, también sobre la familia, que tendrá lugar en Roma el mes de Octubre de 2015.

Son muchas las cuestiones tratadas y desarrolladas, algunas con cierto eco mediático. Las proposiciones sinodales que versaban sobre los desafíos pastorales con las familias, pueden iluminar de un modo especial los trabajos que se están desarrollando en nuestra diócesis en este año, en el que nuestro Plan Diocesano de Pastoral nos propone el tema de la familia a la luz del siguiente Objetivo General: “Tener presente a la familia cristiana como Iglesia doméstica, valorando su papel como objeto y sujeto de evangelización y tomando la vocación al amor como hilo conductor de la pastoral familiar”.

Son cuestiones en las que toda la Iglesia debe profundizar y a nosotros nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra tarea a lo largo de este curso. En el fondo es caer en la cuenta de que “el anuncio del Evangelio de la familia constituye una urgencia para la nueva evangelización” (propositio nº 29) y que en esa tarea todos somos responsables “según el propio ministerio y carisma de cada uno de sus miembros. Sin el testimonio gozoso de los cónyuges y de las familias, Iglesias domésticas, el anuncio, aun siendo correcto, corre el peligro de ser incomprendido o de quedar ahogado en ese mar de palabras que caracteriza a nuestra sociedad (cf. Novo millennio ineunte, n. 50). Los Padres sinodales han subrayado en varias ocasiones que las familias católicas, en virtud de la gracia del sacramento nupcial, están llamadas a ser ellas mismas sujetos activos de la pastoral familiar” (propositio nº 30). Estamos en un momento nuevo de nuestra acción evangelizadora que “requiere, de parte de toda la Iglesia, una conversión misionera: es preciso no quedarse en un anuncio meramente teórico y desconectado de los problemas reales de las personas. No hay que olvidar jamás que la crisis de la fe ha acarreado una crisis del matrimonio y de la familia, y que, por consiguiente, a menudo ha quedado interrumpida la transmisión de la propia fe de padres a hijos”. (Propositio nº 32). La urgencia pastoral de anunciar el Evangelio de la familia, requiere un esfuerzo, una conversión pastoral de la comunidad diocesana de Teruel y Albarracín. Es necesario acompañar a nuestras familias para que descubran el gran regalo que Dios les ha otorgado a través del sacramento del matrimonio. Por este sacramento, las familias se constituyen en Iglesias domésticas, llamadas a anunciar el Evangelio, empezando por el anuncio mutuo del Evangelio entre sus miembros, convirtiéndose entonces en un signo de esperanza para la Iglesia y la sociedad.

El curso de Pastoral Familiar propuesto por la Delegación de Familia y el Instituto Diocesano de Teología San Joaquín Royo, culmina la próxima semana. Después de profundizar en los contenidos del Directorio para la Pastoral de la Familia en España, el curso concluye con un encuentro parroquial de familias, el día 30 de Noviembre en la parroquia de la Esperanza, que tiene como objetivo profundizar y anunciar el valor de la familia como Iglesia doméstica y como sujeto activo de la tarea evangelizadora. Os animo a participar y a descubrir esta dinámica para caminar con ilusión hacia una pastoral familiar renovada.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.