Que Jesucristo sea el centro

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     Cristo Rey del universo, a quien celebramos en este último domingo del año litúrgico, es presentado como el primer resucitado en quien todos revivirán, victoriosos del mal y de la muerte. Jesús habla del Reino “preparado para vosotros desde la creación del mundo”: este es el proyecto de Dios para la humanidad.

En la Biblia, los reyes, los jefes del pueblo y Dios mismo son comparados a los pastores (Ez 34), y Jesús se presentará como el buen pastor que da la vida por su rebaño (Jn 10, 11-18). La imagen de Rey-Pastor se transforma en la del Rey-Juez en Mateo 25, un texto que ilumina la naturaleza de la misión de Jesús, que no ha dejado de anunciar la venida del Reino, y sus obras, enseñando que este Reino ha sido preparado para los pequeños y los pobres, a quien Dios hará justicia, y en el que para entrar no bastará decir Señor, Señor (Mt 7, 21). Haciendo causa común con los más frágiles, sufriendo su misma suerte, identificándose con ellos, Jesús actúa con misericordia, compasión y ternura, como Dios. Al mismo tiempo, investido de la realeza divina, ha recibido el poder de condenar a aquellos que los oprimen y dar a los benditos de su Padre la herencia del Reino. Así es el Hijo del hombre, Cristo Rey del universo, que la Iglesia celebra este domingo.

A nadie puede extrañar, pues, que el Papa Francisco, en su Exhortación programática «La alegría del Evangelio» (nº 3), haya insistido explícitamente en la centralidad del encuentro personal con Jesucristo. La fe cristiana nace de esta experiencia. No es primordialmente un sistema religioso, un código moral, una tradición ritual, sino una experiencia vital. El punto de partida que lo ha desencadenado todo ha sido el encuentro sorprendente y transformador que vivieron unos hombres y mujeres con Jesús, el Cristo, experimentando lo que podría expresarse como: «la proximidad salvadora de Dios». Su vida queda transformada dando un sentido y una orientación nueva a su existencia y rompiendo la imagen que tenían de sí mismos, de la vida, del mundo y de Dios.

En esto consiste la experiencia religiosa cristiana: vivir, en el ámbito de la comunidad y por acción del Espíritu Santo, el encuentro con Cristo resucitado que lleva a una nueva manera de ser que se manifiesta en un estilo de vida caracterizado por la salida de sí mismo: «tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba en la cárcel, y vinisteis a verme… ¿Cuándo, Señor?… El rey les dirá: Os aseguro que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis «(Mt 25, 34-40).

La historia de la fe cristiana es la historia de una experiencia que se transmite y se contagia de unas generaciones a otras. Podemos analizar muchos aspectos de esta experiencia pero lo importante es captar que su núcleo es el encuentro personal con el Dios vivo revelado en Jesucristo. Un encuentro que afecta a toda la persona (pensamientos, sentimientos, la vida entera), y que podemos vivir también nosotros «porque Dios, dándonos el Espíritu Santo, ha derramado su amor en nuestros corazones» (Rom 5, 5).

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.