Jesucristo, Rey de todo el mundo. Pautas para evaluar nuestra propia vida

Mons_Francesc_Pardo_ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas      Este hecho y la narración evangélica de la parábola en que Jesús hace una valoración de nuestra vida (capítulo 25 de san Mateo) me han animado a escribir un guión o una pauta que nos ayude a evaluar el año que hemos vivido. 

Recordad la parábola del Juicio final: “Venid… porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. 

La finalidad de ello no es flagelarnos o constatar nuestras limitaciones e incoherencias, sino por encima de todo descubrir y agradecer todo lo que hemos vivido, puede que sin darnos cuenta, y agradecerlo. 

Conviene incidir en que la experiencia fundamental es descubrir y apreciar todo lo que Dios ha hecho, hace y quiere hacer por cada uno de nosotros. De esta experiencia surge la acción de gracias. 

Pero debemos ser más conscientes de nuestros defectos, incoherencias y pecados, ya que ello nos ayudará a confiar en la misericordia, en el perdón de Dios y en la necesidad de salvación. Si no es así, uno puede preguntarse porqué necesitamos un salvador, porqué necesitamos la salvación. 

Me limito a sugerir algunas pautas que nos ayuden a hacer un balance de nuestra fe, de nuestra esperanza y caridad, las tres grandes virtudes, o, si queréis, los valores más importantes: hoy, en relación con el hecho de creer y amar. La virtud de esperar será el tema de la próxima carta, en el inicio del tiempo de adviento. 

CREER

¿Hemos gozado creyendo en Jesucristo? ¿Hemos vivido con alegría nuestra vida cristiana? ¿Nos hemos esforzado en reafirmar nuestra fe, en celebrarla, en formarnos para proponerla? 

Sin realizar operación matemática alguna, nos podemos preguntar cuantas horas hemos “dedicado” a Dios para amarle, alabarle, escucharle, hablar con Él… y las horas que hemos dedicado a aficiones, distracciones… En definitiva, se trata de saber si nos hemos esforzado, o intentado, en “amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todo nuestro ser”, tal como nos recuerda Jesús en el primer mandamiento, cuando es preguntado sobre que hay que hacer para vivir, para vivir de verdad y para siempre. 

¿Hemos celebrado el domingo participando de la Eucaristía? Si apreciamos que nuestra fe está anémica, se debilita… quizás será bueno preguntarnos si no nos falta la Eucaristía, la comunión con Jesucristo. 

AMAR

Afirmar que amamos las persones, especialmente cuando están lejos, es fácil. Amar a las que están cerca cada día, aquellas con las que compartimos el camino codo a codo, es más difícil, pero es en este punto donde se verifica nuestro amor. 

Para amar hay que aprender a mirar, con los ojos de Jesús, a las personas, para así darse cuenta de sus capacidades, esfuerzo y posibilidades. Está claro que al mismo tiempo seremos conscientes de sus defectos y actitudes negativas, y será necesario señalárselas, cuando sea oportuno,  para que puedan corregirlos, eso sí, siempre será necesario que nuestra indicación sea hecha con delicadeza y con el propósito de ayudar. 

¿Nos hemos preguntado con frecuencia lo que necesita tal o cual persona —poned nombres—, aunque no nos lo haya pedido ni exigido? 

¿Amo sin esperar nada a cambio? 

Amar al otro y a los otros completa el primero y más grande de los mandamientos. 

Debemos dar gracias, ciertamente, pero también ser conscientes de que el último examen de nuestra vida será sobre el amor.  

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 406 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.