Año Teresiano

Mons Ángel RubioMons. Ángel Rubio     Necesitamos seguir los pasos de la Santa Andariega de Ávila, de Teresa de Jesús, para descubrir al «Jesús de Teresa», del que tan necesitados estamos todos los hombres, porque Él es nuestro Redentor, que tiene palabras de vida eterna, y cura nuestras heridas con el bálsamo de su amor y misericordia sin límite. Nuestra Santa universal, Doctora y Maestra de toda la Iglesia, no tuvo otro vivir que Cristo, porque supo apropiarse la riqueza de la Iglesia, la única que tiene, que no es otra que Jesucristo, y a Él como tesoro o riqueza escondida entregó su persona entera.

Necesitamos seguir sus pasos, y no dejarnos embaucar o engañar por nadie que trate de mostrarnos otro camino distinto al que ella siguió, otro camino distinto al conocimiento y a la experiencia de Cristo, que únicamente se descubre y adquiere dentro de la Iglesia: en el trato y amistad con Él, en la oración; en la Eucaristía donde Él se nos entrega en persona con una confianza ilimitada y nos hace participar en su misma vida; y en la escucha de su Palabra, recogida en la Sagrada Escritura transmitida y leída en la Iglesia. Seguir los pasos de la Santa Andariega entraña vivir con radicalidad el seguimiento de Cristo, que, como vemos en la escena «del joven rico» lo pide todo, porque primero y después, siempre, nos lo da todo, se nos da Él, en quien tenemos todo.

No puedo menos que traer aquí un texto del Papa Benedicto XVI en su mensaje con ocasión del 450 aniversario del primer convento fundado por la Santa, San José, de Ávila, que dice así: «A esta fidelidad y radicalidad nos invita hoy esta hija tan ilustre de la diócesis de Ávila. Acogiendo su hermoso legado, en esta hora de la historia, el Papa convoca a todos los miembros de esa Iglesia particular, pero de manera entrañable a los jóvenes, a tomar en serio la común vocación a la santidad. Siguiendo las huellas de Teresa de Jesús, permitidme que diga a quienes tienen el futuro por delante: Aspirad también vosotros a ser totalmente de Jesús, sólo de Jesús y siempre de Jesús. No temáis decirle a nuestro Señor, como ella: ‘Vuestra soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?’. Y a Él le pido que sepáis también responder a sus llamadas iluminados por la gracia divina, con ‘determinada determinación’, para ofrecer ‘lo poquito’ que haya en vosotros, confiando en que Dios nunca abandona a quienes lo dejan todo por su gloria».

Por esto mismo, me dirijo a la propia Santa universal de Ávila, con una confianza total en su fuerza intercesora. Alguien dijo que lo que se le confía a la Santa, nunca falla. Santa Teresa, modelo de juventud, que tanto atraes a los jóvenes, que tanta fuerza de vida tienes, que tan grande humanidad nos muestras, tan amplios horizontes nos abres y tantos caminos andas siguiendo la senda que tiene su meta cierta, te encomiendo los jóvenes, todos, que tanto necesitan de una luz como la tuya y de horizontes y caminos que conduzcan a puerto donde se recobran fuerzas y coraje para proseguir con esperanza la «aventura», a veces dura, para ellos dura, de la vida. Los jóvenes necesitan a Cristo, Camino, Verdad y Vida. Enséñales este Camino, enséñanos a mostrarles a Cristo.

El siempre recordado Papa, San Juan Pablo II, dijo cuando vino por primera vez a España, dirigiéndose a los jóvenes, con palabras casi tuyas: «En este tiempo es menester amigos fuertes de Dios». Teresa de Jesús, necesitamos jóvenes, ellos también los necesitan, «amigos fuertes de Dios». No está en los métodos, no está en las organizaciones, tú lo sabes muy bien; todo está en la amistad con Dios que nos quiere, todo radica en la amistad con el Amigo que es Jesús, el único que no defrauda; para ello necesitamos orar, aprender a orar que es donde se vive y se interioriza el trato de amistad, la amistad con quien sabemos nos quiere. Enséñanos a ir a los jóvenes; que sepamos enseñarles a orar, para que sean «amigos fuertes de Dios». Ahí está su horizonte y su futuro.

+ Ángel Rubio Castro, obispo

Administrador apostólico de la Diócesis de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Articles
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.