¿Qué clase de rey es Jesús?

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol        Aunque desde los primeros tiempos del cristianismo, Jesucristo fue considerado rey del universo, fue en 1925 cuando el papa Pío XI, para afirmar la soberanía de Cristo sobre los hombres y las instituciones, instituyó la fiesta de Cristo Rey, que la Iglesia celebra desde entonces como culminación del Año Litúrgico.

En nuestro tiempo de democracia, la condición de Rey va ligada a la historia de los reyes absolutos, o en la actualidad a los monarcas constitucionales. Si aquellos mandaban de forma arbitraria, los de ahora apenas si son algo más que figuras representativas de la nación.

¿Cómo es el reinado de Jesucristo? ¿Es un rey absoluto, por razón de su soberanía también absoluta, o es un rey constitucional que se limitó él mismo su poder al gobernar sobre personas que tienen el don, concedido por Dios mismo, de la libertad? Es Jesucristo mismo quien dio respuesta, en el interrogatorio a que lo sometió Poncio Pilato. El procurador romano le interpeló: «”Entonces, ¿tú eres rey?” “Yo soy rey. Para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para atestiguar la verdad”» (Jn 18,37)

Jesús no se negó a confesar su realeza ante Pilato. Pero le hizo ver que era distinta a las realezas humanas. Sabía a qué se exponía al contestar cómo lo hizo, pero si vino para atestiguar la verdad, debía proclamarla.

El mismo evangelista nos cuenta otra reacción del Señor en un momento previo. Cuando, después de un milagro, quieren hacerlo rey, se marcha: «Jesús, conociendo que pensaban venir a llevárselo, y a proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, él solo» (Jn 6, 15). Es asombroso: cuando todo lo tiene a favor para ser reconocido rey, huye, y cuando la confesión de su realeza puede costarle la vida, la atestigua.

Puede servirnos de lección de humildad, de que no hemos venido a ser servidos sino a servir, y de lección de autenticidad, de quien nos enseñó a confesar la verdad incluso en circunstancias difíciles. Es lo que hicieron los apóstoles y tantos mártires y confesores a lo largo de los siglos.

En la fiesta de Cristo Rey, pidámosle que seamos humildes como para no aspirar a recibir honores, y a ser valientes para no someternos al pensamiento único de lo políticamente correcto en cada momento. Los cristianos debemos respetar a todo el mundo, pero comenzando por respetar nosotros mismos nuestras convicciones, que no por manifestarlas con caridad, deben ser expresadas con menor claridad.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.