“Germanor 2014”. Día de la Iglesia diocesana

Mons_Francesc_Pardo_ArtigasMons. Francesc Pardo Artigas     Hay tres prioridades que hay que trabajar permanentemente, y que son absolutamente necesarias para nuestra Iglesia diocesana de Girona, y también para toda la Iglesia y las otras Iglesias: identidadmisión y comunión.

Es esencial mantener la identidad de la Iglesia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y la iglesia de las personas. Y, para ejercer la misión de vivir, celebrar, anunciar y actualizar el Evangelio, hace falta la comunión con el Señor y entre nosotros. Pero la comunión entre nosotros no es solamente un sentimiento, una actitud espiritual. Es la comunión de bienes que desde antiguo, desde las primeras comunidades cristianas, es un signo claro y explícito para manifestar nuestro amor entre nosotros y para con los demás. Sólo hay que leer el libro de los Hechos de los Apóstoles, leer a los padres de la Iglesia… y creerse de verdad el Evangelio.

Es cierto que venimos de una larga historia en que cada comunidad parroquial administraba sus bienes como mejor podía, aseguraba el mantenimiento de los sacerdotes, edificios, templos y locales parroquiales, y organizaba actividades. Evidentemente, no todas las parroquias tenían las mismas posibilidades. Las más pequeñas y con ingresos más exiguos no podían compararse, en cuanto a las posibilidades económicas, con las más grandes, capaces de obtener más ingresos. Actualmente la situación es la misma: hay diferencias importantes en relación con las posibilidades económicas de unas y otras. Por eso, conviene todavía profundizar más en la manera de entender la comunión diocesana y la comunión entre las parroquias.

Hay que mantener la teoría de los «vasos comunicantes», como ya escribió San Pablo. Lo que falta en algunas iglesias porque no tienen medios tiene que ser compensado por aquellas que tienen sus arcas más llenas. Alguien dirá: «Esto es injusto», o «las iglesias grandes tenemos más necesidades». Injusto, de ninguna manera; al contrario, porque si formamos una sola Iglesia en varias comunidades, el mandamiento del amor, de la generosidad y del servicio mutuo empieza por nosotros. Es verdad que las grandes pueden tener más necesidades materiales, pero siempre disponen de más posibilidades de recursos y de financiación.

Ahora bien, también hay que añadir algunas condiciones:

– La necesidad de una administración justa, austera y eficiente del dinero recibido, tanto a escala parroquial como diocesana. Os aseguro que realmente trabajamos en ello desde hace tiempo.

– Darse cuenta de que la responsabilidad de los cristianos y de las comunidades no afecta sólo el entorno más cercano o habitual, sino que hay que sentirse responsables de toda la Iglesia, y especialmente de la Iglesia diocesana o local.

– La convicción de que si queremos a la Iglesia, si la amamos, si deseamos que continúe ofreciendo a Cristo y su salvación; si estamos convencidos de que hay que servir a las personas en sus necesidades, y que es del todo necesario continuar sembrando la buena semilla del Evangelio… entonces hay que asumir los gastos de la Iglesia porque es nuestra familia, nuestro hogar. Siempre en la medida de nuestras posibilidades, pero también con generosidad.

Amar a nuestra Iglesia de Girona, nuestras parroquias e instituciones nos estimula a ser generosos esta jornada y siempre.

 +Francesc Pardo Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 406 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.