Iglesia de Ciudad Real

Mons. Antonio AlgoraMons. Antonio Algora      En la Jornada que dedicamos a La Iglesia Diocesana debemos mantener una actitud contemplativa ante el Misterio de fe que la Iglesia es. ¡Qué tú y yo formemos parte del Cuerpo Místico de Jesucristo! Él está presente en nuestro territorio de la provincia de Ciudad Real para que, gracias a la gracia del Espíritu Santo, se pueda llevar adelante la construcción del Reino de Dios, es una maravilla del amor que Dios tiene a la Humanidad… sobre todo, si caemos en la cuenta de la magnitud de esta empresa que excede a las posibilidades humanas de nuestras pobre vidas. Asegurada nuestra pertenencia a la Iglesia desde el día de nuestro bautismo, a lo largo de nuestra vida se abren posibilidades de actuación dentro de Ella que nos van haciendo adelantar en el camino de la santidad contando con el crecimiento en el proceso de la identificación con Jesucristo. En esta Jornada del Día de la Iglesia Diocesana, os pido que nos fijemos en dos realidades que son básicas para la vida de la comunidad cristiana: los empobrecidos de nuestro mundo y el templo donde nos reunimos a celebrar la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Quizá me ha llamado la atención la semejanza de las cifras de lo que le cuesta a Cáritas Diocesana su colaboración en los servicios que tenemos acordados con la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha. El déficit que tenemos que cubrir viene a ser en torno a 500.000 euros. Con eso de los recortes provocados por la crisis, han bajado mucho las aportaciones oficiales. Cantidades que salen del esfuerzo de todos los feligreses que aportáis vuestros donativos al «Signo Solidario» (donde englobamos lo que se gasta en los centros donde se atiende a las personas que no tienen un techo y a los enfermos a causa de la droga). Pues bien, tener un techo donde celebrar la Eucaristía, es decir un templo parroquial viene a costar lo mismo, solo que para toda la vida. La parroquia de San Juan Bautista, inaugurada este año, después del esfuerzo que ha venido haciendo su modesta feligresía, anda en una deuda de unos 600.000 euros, y la parroquia de Ntra. Sra. de los Ángeles, en Tomelloso, saldrá por una cantidad similar, y un poco menos el centro parroquial de la zona de Atocha, en Ciudad Real, que no se ha empezado a construir.

Ciertamente hay una diferencia esencial entre las dos realidades. «A los pobres los tendréis siempre con vosotros», nos dijo el Señor, y deberemos mantener ese gasto mientras la sociedad no tenga conciencia de que debe atender a los pobres que genera por razones que todos tenemos en el pensamiento cuando vemos los abusos que se cometen. Siempre, en este capítulo, necesitamos más medios pues, por desgracia, no llegamos a todo. La otra realidad, la de la construcción de los templos es más una inversión que se hace una vez y que se mantiene con relativa facilidad por todos los fieles que celebramos nuestra fe con la mayor dignidad posible.

Pues bien, este es el mensaje de vuestro obispo en este Día de la Iglesia Diocesana. La confianza en la providencia de Dios, para atender a todo, personas y edificios, en los días de especial dificultad económica que estamos atravesando, me habla de la muy grande generosidad que mostramos los católicos al hacernos cargo de los más desfavorecidos de la sociedad y, que si vamos saliendo adelante, es también por la reducción del gasto dada la austeridad de las costumbres cristianas y el muchísimo trabajo en especie de un voluntariado que en la Memoria Económica publicada por la Conferencia Episcopal llega a la cantidad nada despreciable de los 48,5 millones de horas que se dedican a la actividad pastoral por sacerdotes, seglares y voluntarios en nuestro país. Ya sabéis: «El Señor, nuestro Dios, es buen pagador».

Vuestro obispo,

† Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.