Santa Teresa, una santa moderna

Mons. Amadeo RodríguezMons. Amadeo Rodríguez        Queridos diocesanos:

Dicen que lo nuevo, para que tenga valor, tiene que ser auténtico. Eso es porque lo auténtico supera todas las barreras del tiempo e impone su valor en todas las generaciones. Digo esto a propósito de Santa Teresa, que este año está de “moda”. Y si lo está es porque nuestra santa llama la atención en cualquier época. Por su autenticidad se puede muy bien decir que Santa Teresa es una santa moderna.

En este año jubilar, en el que celebramos 500 años de su nacimiento, estamos seguros de que su vida y su espiritualidad van a influir decisivamente en cuantos, de cualquier edad y condición, se aproximen espiritualmente a su figura. Estoy convencido de que todos se sentirán teresianos con Teresa. E insisto en que esto sucederá porque es auténtica, porque su vida y en su consagración presentan los perfiles más auténticos de la condición de un cristiano.

Teresa renovó en autenticidad evangélica la vida de la Iglesia. Reformó el Carmelo buscando en ese nuevo modo de vida un estilo semejante al que los doce apóstoles hicieron con Jesús y que después reflejaron las comunidades cristianas primitivas.

Teresa puso su vida en la autenticidad de la pobreza para mostrarse como Cristo y reflejar la expresión mejor de la Iglesia: ser pobre para los pobres. Pobreza personal y comunitaria fue su lema. Es especialmente hermosa esta expresión suya: “¿No es linda cosa una pobre monjita de San José que puede llegar a enseñorear toda la tierra y elementos?”

Teresa supo vivir y mostrar la autenticidad de la fe poniendo su existencia en el encuentro profundo con Dios en Jesucristo. Vive sin condiciones a disposición del Señor: “Vuestra soy, para vos nací, qué mandáis hacer de mí”. Pertenece a los “amigos fuertes de Dios”.

Teresa se manifestó con autenticidad en la transparencia de su experiencia humana y espiritual recogida en el Libro de la Vida, en el que nos regala, para que podamos imitarla, su itinerario espiritual.

Teresa forjó su autenticidad en la reciedumbre de su época (tiempos recios) y fue en el trato con el Señor donde encontró su fortaleza. Para nosotros es una verdadera maestra de la espiritualidad del tiempo, y nos ayuda a discernir qué es lo que tenemos que hacer en las dificultades del nuestro.

Teresa aprendió a valorar la autenticidad de lo pequeño y esperó en eso la fecundidad del Señor. Y el Señor la hizo “fundadora” desde esos pequeños grupos, que eran sus monasterios, desde los que se irradiaba amor de Dios, que es siempre la simiente que transforma y renueva al mundo. Su autenticidad consistía en “hacer ese poquito que yo puedo y es en mí”

Teresa comprobó que la confianza en el Señor fortalecía la autenticidad de su camino espiritual. Siempre supo, y así lo transmitió a sus hijas, que Dios es fiel. Por eso, ella y sus hijas eran fieles. Teresa situó la autenticidad de su santidad en la alegría. “Un santo triste es un triste
santo”. Se dice que las comunidades fundadas por Teresa tienen la gracia de ser pequeñas, fieles, alegres y pobres.

Teresa buscó la autenticidad de su espiritualidad en medio del mundo y descubrió la presencia del Señor hasta en los pucheros. Se ha dicho con razón que “no se desentendía de las cosas ni secularizaba su corazón”.

Teresa alimentó su autenticidad de vida en la oración, que para ella era un “trato de amistad con quien sabes que nos ama”. Teresa es maestra de oración; ella sabe que la oración es fuerza para la fe y es llamada al amor; sabe que la oración siempre termina en la misión.

En fin, supongo que todas estas expresiones de la autenticidad de Teresa nos harán ver que es una mujer moderna. Os animo acercaos a Teresa y a identificaros con ella a lo largo de este año jubilar, encontraréis un camino para la autenticidad en la santidad. De un modo especial os recomiendo que la busquéis en los templos jubilares en los que podéis ganar la indulgencia plenaria acostumbrada. De la mano de Teresa abrid vuestro corazón al Señor.

En concreto los tres lugares jubilares de nuestra diócesis de Plasencia son la Santa Iglesia Catedral, la capilla del Monasterio de las Madres Carmelitas de Plasencia y la Iglesia de las Madres Carmelitas de Don Benito. Animo a que individual y comunitariamente visitéis estos santos lugares. Os invito de corazón a vivir con fe y especial gratitud al Señor este Año Jubilar Teresiano.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.