Participar en un tu parroquia es una declaración de principios

Mons. Manuel Sánchez MongeMons. Manuel Sánchez Monge       Frecuentemente se confunde la tolerancia con la indiferencia: «La verdadera tolerancia -afirma A. López Quintás- no es mera permisividad, dictada por el afán de garantizar una mínima convivencia; no implica indiferencia ante la verdad y los valores; no supone aceptar que cada uno tiene su verdad y su forma propia de pensar por el hecho de pertenecer a una generación u otra; no se reduce a afirmar que se respetan las opiniones ajenas, aunque no se les preste la menor atención. El que se proclama respetuoso con otra persona pero no le presta la atención necesaria para descubrir la parte de verdad que pueda tener no estolerante, es indiferente, lo que supone una actitud bien distinta».

Ahora bien, ¿ser tolerante supone renunciar a las propias convicciones  y a los principios que sostienen y orientan la vida? Tolerancia significa respeto a las convicciones ajenas y no reducirlas a la insignificancia o al silencio. Las certezas no son síntoma de inmadurez y dogmatismo, porque la persona, desprovista de ellas, es terreno abonado para el abuso de los más fuertes. Una persona sin principios poseerá unas adhesiones personales débiles, seguirá ciegamente la moda del momento, no podrá oponer resistencia crítica consistente. Sin convicciones deja de tener sentido el anhelo de verdad y los ámbitos religioso y ético, igualmente la radicalidad con que se asume una creencia o una causa. Todo se banaliza y pierde hondura. Es inquietante que se sospeche de caer en dogmatismo a todo el que posee convicciones firmes y las sostiene con dedicación y valentía. Navegando en el escepticismo nada valioso se construye. En una indecisión sobre los grandes valores, que nutren toda genuina vocación. Sin sólidos principios, nadie arriesga nada.

La tolerancia civil, pues, no puede reclamar silencio de lo esencial, indiferencia a los valores más profundos y ocultación de la propia identidad. Sí exige, ciertamente, respeto al que piensa de forma distinta y diálogo paciente, ya que la verdad no se defiende adecuadamente con la represión y la violencia, ni se impone, sino que se propone.

El creyente apoya su vida en principios y convicciones firmes que manifiesta algunas veces con sus palabras y siempre con sus comportamientos. Por eso participar en tu parroquia es para ti, como católico, compartir tu fe en un Dios que es Padre misericordioso, en Jesucristo que ha entregado su vida para reconciliarnos con Dios y hacer un mundo de hermanos, en el Espíritu Santo que une favoreciendo las diferencias legítimas.Participar en tu comunidad parroquial es demostrar que crees que formas con los demás una familiadonde se puede compartir el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía. Participar en tu parroquia es comprometerte con la justicia y ser solidario con los más pobres. Participando activamente en tu parroquia estás haciendo, pues, una declaración de los principios sobre los que asientas tu vida. La Iglesia te los propone y te ayuda a alimentarlos para que no se debiliten o se vengan abajo. Recuerda, por tu parte, que la Iglesia necesita tu ayuda y tu compromiso económico.

† Manuel Sánchez Monge,

Obispo de Mondoñedo-Ferrol

Mons. Manuel Sánchez Monge
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Mons. Manuel Sánchez Monge nació en Fuentes de Nava, provincia de Palencia, el 18 de abril de 1947. Ingresó en el Seminario Menor y realizó luego los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor Diocesano. Cursó Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo en 1974 la Licenciatura, con una tesina sobre la infalibilidad del Papa y ,en 1998, el Doctorado con una tesis sobre "La familia, Iglesia doméstica". Fue ordenado sacerdote en Palencia el 9 de agosto de 1970. Fue Profesor de Teología en el Instituto Teológico del Seminario de Palencia (1975), Vicario General de Palencia (1999) y Canónigo de la Catedral (2003). Fue ordenado obispo de Mondoñedo-Ferrol el 23 de julio de 2005. En la Conferencia Episcopal Miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada desde 2005 Desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar