Participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios

Mons. Julian LópezMons. Julián López       Queridos diocesanos:

El domingo 16 de noviembre nos viene a recordar, a propósito de la Jornada de la Iglesia diocesana, que los bautizados en Cristo formamos comunidades que llamamos diócesis y que integran, a su vez, porciones más pequeñas denominadas parroquias y otras comunidades.        Fue el Concilio Vaticano II el que extendió la idea de la Iglesia no solo como congregación de todos los fieles cristianos cuya cabeza es el obispo de Roma, sino también como comunidad local. Se trataba de compaginar el ser miembros vivos de la Iglesia -el ser Iglesia- en sentido personal, tal y como expresa este canto, muy conocido: “Somos piedras vivas, templo del Señor, miembros de su cuerpo…”, con la vinculación a una comunidad concreta, aquella en la cada uno fue bautizado y vive su vocación cristiana.

Esto es importante. Es como decir: soy N., un cristiano, pero a la vez formo parte de la Diócesis de León, y dentro de ella de la Parroquia de N. Por eso, sentirse Iglesia es sentirse miembro activo de una comunidad viva, normalmente aquella en la que se participa de manera habitual en la Eucaristía del domingo. Esa comunidad no es una mera sociedad humana sino un organismo que aumenta y crece gracias a la fe que se nutre en la palabra de Dios, la catequesis, los sacramentos, que practica la caridad, etc. Pero a la vez se manifiesta mediante una organización en la que entran el obispo como pastor de la diócesis, el presbítero en la parroquia, y los catequistas, los miembros de la junta parroquial, etc., y naturalmente los feligreses. La palabra quiere decir hijos de la Iglesia.

El domingo es el día de la semana en el que se vive más intensamente esta realidad especialmente en la Santa Misa. Y desde ella en todas las demás expresiones y actividades de la diócesis y de la parroquia. ¿Qué supone esto? Que todos debemos sentirnos miembros activos y comprometidos en la misión evangelizadora y en la vitalidad de nuestras comunidades. Que debemos amar, cuidar y fomentar todo lo que suponga y represente unidad, cercanía, presencia de Jesucristo y de quienes somos sus discípulos en el pueblo, en el barrio, en la sociedad, especialmente entre las personas y las familias más necesitadas.

¿De qué modo? Mediante el propio testimonio y la colaboración de cada uno, en la medida de sus posibilidades, en la misión de la Iglesia local, la diócesis y la parroquia, y en el sostenimiento de sus actividades. Por eso, “participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios”, es afirmar la pertenencia a tu familia espiritual, a tu pueblo como cristianos, a un aspecto de tu existencia que no conviene olvidar porque, si esto sucede, se desmantela una parte importante de tu vida. La Diócesis, la Parroquia, quieren seguir estando al lado de cada bautizado, como la iglesia que forma parte del paisaje de la vida de cada uno. ¿Os imagináis la vista de vuestro pueblo o de vuestro barrio sin la iglesia?  

Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
Acerca de Mons. Julián López 164 Articles
Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella