La Iglesia es una familia, no un «super»

Mons. Alfonso MiliánMons. Alfonso Milián      Hace pocos días, en una reunión con muchachos que se preparan para la Confirmación y con sus padres, les decía que la parroquia es como una familia, en la que cada uno comparte lo que tiene y pide lo que necesita. Lo que caracteriza a la familia es compartir, ayudarse unos a otros y arrimar el hombro cuando hace falta. La familia no es un supermercado, donde uno entra, mira, compra lo que le apetece, paga y se marcha; en el “super” no hay lazos de cariño, como en la familia o la parroquia, sino de utilidad.

Pero algunos sólo acuden a la parroquia para pedir un sacramento o participar en un funeral. Sin embargo se les acoge, se les atiende y se les quiere, porque son miembros de la familia de los hijos de Dios, aunque no lo tengan muy claro. Y es que la parroquia es como una madre que quiere a todos sus hijos y, si cabe, más a los que están más lejos.

El próximo domingo celebraremos el Día de la Iglesia Diocesana. Con este “día” pretendemos ayudar a todos los bautizados a caer en la cuenta de que forman parte de la Iglesia y por ello también son responsables de las iniciativas que la Iglesia realiza en favor del pueblo de Dios y de la sociedad en general, así como de lo que necesita para llevarlas a cabo, Unas y otras han de considerarlas como propias.

Nuestra Diócesis tiene una red de doscientas cincuenta parroquias. A través de ellas la Iglesia de Jesús está cerca y acompaña a los niños, jóvenes, adultos y ancianos en los más de ocho mil kilómetros cuadrados que tiene la geografía diocesana. Cada párroco conoce a sus feligreses y éstos le conocen a él, los visita y les atiende. El sacerdote hace presente al obispo en cada una de las comunidades. Además, hay religiosos, religiosas y seglares que colaboran activamente en muchas de las actividades de la parroquia, como la catequesis, Cáritas, la pastoral de los enfermos, las celebraciones litúrgicas, la administración económica, etc. En cualquier lugar de la Diócesis, la labor de la Iglesia es el fruto de la generosidad de muchos. A todos agradezco su entrega y buen hacer en los diversos campos de la vida de la Iglesia.

Son muchas las necesidades económicas de la Iglesia. Además de asegurar el sostenimiento y seguridad social de los sacerdotes y del escaso personal contratado, hay que atender a los necesitados, a las obras de evangelización, a los desplazamientos para el servicio de las parroquias, a la reparación de los templos y casas parroquiales…

Agradezco vuestra colaboración, porque indica que os sentís miembros vivos de la Iglesia; todos tenemos que asumir corresponsablemente sus necesidades.

El Día de la Iglesia Diocesana tiene un lema: “participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios”. Con él se pone de manifiesto que nuestra colaboración refleja las convicciones que llevamos en el corazón. Cuando los principios de la fe cristiana arraigan en el corazón, producen el fruto de las buenas obras, especialmente de las obras de misericordia.

Os invito a dar gracias a Dios por habernos traído a la Iglesia. Sintámosla como nuestra familia y colaboremos en su misión con nuestro apostolado, con nuestro tiempo y con una ayuda económica que haga posible que lleve adelante su misión.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.