Día de la Iglesia Diocesana

antonio_canizaresMons. Antonio Cañizares      Queridos diocesanos: Los cristianos no formamos parte de la Iglesia universal al margen de la Iglesia particular. La Iglesia universal se realiza, de hecho, en todas y cada una de las Iglesias particulares que viven en la comunidad apostólica y católica. El hecho de vivir en otras instituciones eclesiales surgidas al hilo de la historia, por la acción del Espíritu, no dispensa del esfuerzo de integrarnos en la Iglesia particular constituyente del mismo ser de la Iglesia.

El Día de la Iglesia diocesana debería contribuir a fortalecer la conciencia de que somos Iglesia de Dios en Valencia, presencia y manifestación de la Iglesia universal entre nosotros, llamada a trasparentar y hacer presente, en obras y palabras, el amor y la gracia de Dios, que quiere la salvación de todos y la vida para todos, que ha enviado a su Hijo para buscar lo que estaba perdido, que se ha acercado al hombre malherido y maltrecho, despojado en el camino de la vida, para curarlo y devolverle su dignidad y su verdad de hijo.

Necesitamos avivar constantemente el sentido de Iglesia diocesana. Suscitemos el amor a la Iglesia diocesana: el amor filial que le debemos a nuestra santa Madre, la Iglesia católica, se ha de concretar en nuestro amor a esta Iglesia que peregrina en Valencia. Recuperemos y fortalezcamos, pues, el sentido de Iglesia diocesana, presidida por el Obispo, que nos vincula a la Iglesia de todos los tiempos y lugares, que nos une a los mismos Apóstoles. Esto nos conducirá a un renovado vigor, y hará renacer en nosotros el gozo y la esperanza para proclamar la Buena Noticia de Jesucristo en todo lo que somos, creemos, celebramos, hacemos y decimos.

Este sentido y amor a la Iglesia diocesana ha de traducirse en formas concretas de colaboración apostólica, de comunicación cristiana de bienes, de corresponsabilidad, de coordinación de esfuerzos, de manifestación, en suma, de la comunión eclesial que nos anima. No podemos olvidar que la participación en la misión de la Iglesia de Cristo, encuentra su primera y necesaria expresión en la vida y misión de la Iglesia particular diocesana.

Cada uno, pues, de los fieles que integramos la diócesis de Valencia hemos de ofrecer generosamente y con sencillez nuestra aportación personal. Colaboremos activamente cada uno, conforme a sus posibilidades –no menos– en la vida y misión de nuestra querida Iglesia diocesana. Que ninguno crea que no puede aportar nada a la obra evangelizadora y apostólica de la Iglesia. Todos podemos colaborar por humilde que sea nuestra colaboración y por escasas que sean nuestras fuerzas. La debilidad y la escasez se convierten en fortaleza y riqueza cuando uno aporta lo que puede y lo une a la aportación de los demás.

Colaboremos también con nuestra ayuda económica, para que podamos realizar mejor nuestros proyectos pastorales y podamos atender mejor a las necesidades de tantos hermanos que están solicitando nuestra ayuda: los pobres, hijos predilectos de la Iglesia, hijos predilectos de Dios. Sé de vuestra generosidad probada y, por ello, os alabo y os expreso mi agradecimiento; y confío que esta generosidad se acrecentará de día en día. Nuestra diócesis no es pobre en recursos –otras son mucho más pobres–; sin embargo, son muchas las necesidades en edificación o restauración de templos, en instalaciones adecuadas para la catequesis y actividades pastorales, en la atención debida a los servicios diocesanos, en el servicio que debemos a los sacerdotes jubilados, en la ayuda al seminario…; y, sobre todo, son muy grandes, vosotros lo sabéis, las necesidades de los más pobres y desvalidos, a los que el Señor pide que amemos más.

Ante esta celebración del día de la Iglesia diocesana, como hijos que aman a su madre, avivemos nuestra conciencia y preocupémonos cada vez más de las necesidades de esta Iglesia a la que tenemos obligación de atender. No olvidemos que estamos llamados a sostener nosotros a la Iglesia y que hemos de dar pasos decididos para que la Iglesia esté en condiciones de atender y subvenir a sus propias necesidades. No puedo menos que recordar aquí las palabras de san Pablo a los fieles de Corinto: «…y como sobresalís en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en todo interés y en la caridad que os hemos comunicado, sobresalid también en la generosidad» (2 Cor 8,7).

Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, Nuestra Señora de los Desamparados, y que nuestros santos patronos protejan a esta Iglesia diocesana; les encomendamos el éxito y el fruto del próximo día de la Iglesia diocesana. Que Dios os bendiga a todos.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014