Día de la Iglesia Diocesana

Mons. Carlos OsoroMons. Carlos Osoro       Es la primera carta que os escribo como Arzobispo de Madrid. Lo hago el día en que celebramos la Jornada de la Iglesia Diocesana. Este año tiene un lema que fuerza a quienes formamos parte de la misma a tomar conciencia de que hemos de salir. Dice así:

“Participar en tu parroquia es hacer declaración de principios”.

¿Qué significa esto en nuestra vida de discípulos misioneros? Vivir con el convencimiento de que la parroquia no es algo caduco, no pertenece a la historia del pasado. La parroquia es la historia viva de una Iglesia que se hace realmente presente en medio de la vida de los hombres, que acepta y concretiza el mandato de Jesús a los discípulos de “Id por el mundo y anunciad el Evangelio a todos los hombres”. Es donde hacen presente los cristianos su salida misionera de anuncio de Jesucristo como Señor, donde los cristianos viven la fe y donde anuncian a quienes aún no lo conocen, donde manifiestan que tiene que haber una prioridad absoluta en su actividad evangelizadora como es el primado de la gracia.

La parroquia es una comunidad de comunidades, donde los carismas que regala el Señor a su Iglesia para embellecerla y hacerla más creíble se manifiestan. Formada por hombres y mujeres de todas las edades, con una geografía, con una cultura, donde todos tienen cabida, no es una comunidad de selectos, es presencia de discípulos misioneros en un territorio, de hombres y mujeres que tienen a Jesucristo como a su único Señor, que están decididos a proclamar esto explícitamente con sus vidas saliendo a los caminos a decirlo con palabras y obras. Tenemos principios, somos hijos de Dios y hermanos de todos los hombres, creados a su imagen y semejanza, hemos nacido de nuevo en Jesucristo, deseamos hacer llegar esta realidad a todos y lo hacemos siguiendo los pasos y huellas de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Todo con su gracia, mostrando que fa Iglesia es casa de misericordia gratuita, en la que todos los hombres se sienten acogidos, amados, perdonados y alentados a vivir según el Evangelio.

“Participar en tu parroquia es hacer declaración de principios”. En la parroquia, los discípulos misioneros viven de la Palabra, celebran la fe, adoran al Señor, anuncian, la caridad es manifiesta y la misión se hace pasión por dar a conocer a quien es Camino, Verdad y Vida, Jesucristo. Cuando hace unos días era beatificado Pablo VI, volví a releer su “Meditación ante la muerte”, siempre me impresionaron sus palabras sobre la Iglesia, decía: “Puedo decir que siempre la he amado … y que para ella, no para otra cosa, me parece haber vivido. Pero quisiera que la Iglesia lo supiese … Quisiera finalmente abarcarla toda en su historia, en su designio divino, en su destino final, en su compleja, total y unitaria compasión, en su consistencia humana e imperfecta, en sus desdichas y sus sufrimientos, en las debilidades y miserias de tantos hijos suyos, en sus aspectos menos simpáticos y en su esfuerzo perenne de fidelidad, de amor, de perfección de caridad … Y, ¿qué diré a la Iglesia, a la que la debo todo y que fue mía? Las bendiciones de Dios vengan sobre ti; ten conciencia de tu naturaleza y de tu misión; ten sentido de las necesidades verdaderas y profundas de la humanidad; y camina pobre, es decir, libre, fuerte y amorosa hacia Cristo” (Meditación ante la muerte, Pablo VI). Así hemos de vivir los cristianos la pertenencia a la Iglesia. Concretando esa pertenencia en una comunidad concreta, en nuestras parroquias. En ella hemos de vivir como los primeros cristianos, llenos del Espíritu Santo, orando y trabajando, siendo contemplativos y siempre motivados para evangelizar desde la experiencia del amor de Dios, con un amor grande a todos los hombres, donde todas las instituciones eclesiales nacidas de un carisma, movimientos, asociaciones o cualquier otra familia, no pierden el contacto con la parroquia a través de la que se integran en la misión y pastoral de la Iglesia particular. Porque la parroquia es comunidad de comunidades.

En el Día de la Iglesia Diocesana, ayuda a la Iglesia a través de tu participación en la parroquia, así mostrarás que tienes unos principios que sostienen, animan y deseas comunicar con tu vida. En la medida que puedas, participa con generosidad en el sostenimiento de la Iglesia Diocesana, ya solamente tiene una misión y un deseo, anunciar a Jesucristo, que desea salir al encuentro de todos los hombres, tocar la carne sufriente de Cristo, acompañar a los hombres, celebrar cada paso que den en su vida. Y todo ello con palabras y obras. No esperes más, declara los principios que sostienen tu vida y que hacen la verdadera revolución que tiene que darse en este mundo, como es que el rostro glorioso de Jesucristo, se haga presente en los hombres y en todas sus situaciones. Prolonguemos el “Sí” de María en la Iglesia, pues la Iglesia está llamada a manifestar a Cristo en la Historia, ofreciendo su disponibilidad para que Dios pueda seguir visitando a la Humanidad con misericordia.

Con gran afecto, os bendice

+ Carlos Osoro,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.