Sobre el Proyecto Pastoral al que apunta la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, Evangelii gaudium

Mons. Manuel UreñaMons. Manuel Ureña      El próximo día 24 del presente mes de noviembre se cumplirá un año desde la presentación, por la Oficina de prensa de la Santa Sede, de la exhortación apostólica Evangelii gaudium del papa Francisco. A partir de este texto pontificio, toda la Iglesia ha venido haciendo suya, en el último año, la llamada del Sucesor de Pedro a renovar nuestro impulso misionero y a reflexionar sobre los distintos aspectos de la tarea evangelizadora de la Iglesia necesitados de conversión. Por tanto, se trata, como el mismo Santo Padre ha repetido en muchas ocasiones, de una exhortación de carácter programático. Dicho más explícitamente, el Papa nos ofrece en ella el horizonte y las líneas generales de un proyecto de acción pastoral llamado a ser acogido y vivido en nuestras Iglesias.

Por esta razón, el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización organizó los días 18-20 del pasado septiembre un encuentro internacional sobre el proyecto pastoral de la Evangelii gaudium. El Encuentro se desarrolló en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano y participaron en él más de 1.700 personas de 61 países distintos. El Encuentro no pretendía abarcar toda la riqueza doctrinal y pastoral de la Exhortación, pero sí perseguía concienciar a toda la Iglesia de la necesidad de dejarse interpelar por el Espíritu, que va suscitando “discípulos misioneros” llamados a dar testimonio de la alegría del Evangelio en estos tiempos en los que tantos hombres viven alejados de la fe cristiana e inmersos en el neopaganismo imperante.

Pues bien, querría poner de relieve en el presente texto pastoral algunos de los contenidos que la Evangelii gaudium ofrece y que en el Encuentro internacional que nos ocupa fueron desarrollados en forma de ponencia, de testimonio o de comunicación. El primero y más importante de ellos, que colorea, por así decir, toda la Exhortación, es el tema de la conversión pastoral. Según fue dicho en la síntesis final del Encuentro, preparada por Mons. Octavio Ruiz Arenas, Secretario del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, la conversión pastoral es un volver a Dios de todo corazón, que no se puede lograr sin un encuentro personal con el Señor. La conversión pastoral comporta una dimensión social, fraterna y comunitaria, que lleve a la comunión con los hermanos y a buscar el bien común, en el que deben tenerse muy claras las exigencias sociales del Evangelio. La conversión personal y comunitaria ha de tener como soportes la oración y una fuerte espiritualidad. La conversión pastoral supone un convertirse de lleno a la misión, un autotrascenderse, un salir de uno mismo.

Para esto es necesario  un estilo pastoral lleno de cercanía, de acogida y de compasión. Dejarnos interpelar por la propuesta del Santo Padre nos impulsa a tomar la iniciativa (primerear), a ser participativos en la programación pastoral y a buscar los medios para avanzar, como también a decidirse de manera radical para dejar a un lado la simple administración y, en cambio, constituirse en un estado permanente de misión. Supone una transformación de mentalidad y de criterios e igualmente audacia para encontrar nuevas formas de evangelizar, con nuevos estilos y carismas que permitan llegar a donde no estamos llegando, y, sin embargo, habríamos de llegar.

Así pues, la conversión pastoral es la base de la Iglesia que el Santo Padre quiere: una Iglesia en salida que afronte los retos de la nueva evangelización. Estos retos se presentan como ese conjunto de realidades que, contempladas a la luz de la conversión pastoral, nos increpan y nos interpelan hasta el punto que nos hacen vernos urgidos a revisar nuestra actitud ante ellas, una actitud no siempre concorde con las exigencias de su ser. Tales realidades son la escucha de los pobres, la misericordia, la pastoral de la ciudad, la familia, la iniciación cristiana y la catequesis, la homilía, el primer anuncio de la fe, la piedad popular, el compromiso transformador, la vía de la belleza, los medios de comunicación social…

En resumen, acogiendo la invitación de Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, seguiremos trabajando para dar a conocer la exhortación apostólica Evangelii gaudium en nuestras Iglesias locales, a fin de que todas las comunidades diocesanas lean, estudien y profundicen sus contenidos. Es seguro que su lectura nos interpelará y nos hará entrar por la vía de la conversión pastoral.

Permitid concluya este pequeño texto pastoral recordando las palabras que el Papa Francisco dirigió a los participantes en este Encuentro internacional sobre el proyecto pastoral de la Evangelii gaudium el pasado 19 de septiembre en Roma: Sé que todos vosotros trabajáis mucho, y por eso quiero deciros una última palabra importante: paciencia. Paciencia y perseverancia. El Verbo de Dios entró en «paciencia» en el momento de la Encarnación, y así, hasta la muerte en la Cruz… No tenemos la «varita mágica» para todo, pero tenemos confianza en el Señor, que nos acompaña y no nos abandona nunca… En cualquier caso, no olvidemos que la ayuda nos la dan, en primer lugar, precisamente aquellos a quienes nos acercamos y sostenemos… Sembremos y demos testimonio. El testimonio es el inicio de una evangelización que toca el corazón y lo transforma. Las palabras sin testimonio no valen, no sirven. El testimonio lleva y da validez a la palabra.

Encomendamos al nuevo beato, el papa Pablo VI, maestro en los caminos de la evangelización, la recepción en nuestras diócesis de este documento programático del Santo Padre Francisco, pidiendo dé muchos frutos de santidad en todo el Pueblo de Dios. Evidentemente, nuestro próximo plan diocesano de pastoral 2015-2018 va a ser diseñado, al igual que en todas las Iglesias particulares, desde el horizonte de la exhortación apostólica Evangelii gaudium, pues las huellas dejadas por las sandalias del Pescador en las sendas polvorientas de este mundo marcan siempre el camino único a seguir.

+ Manuel Ureña Pastor,

Arzobispo de Zaragoza

 

 

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.