Teresa de Jesús Modelo de Mujer

Segovia Obispo Ángel RubioMons. Ángel Rubio      En el himno del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa (1982) cantábamos letrillas como esta: “Mujer que fuiste santa sin dejar de ser mujer”. Teresa de Ahumada fue una mujer a la que le tocó vivir rodeada de hombres a pesar de ser monja de clausura y a pesar de estar consagrada única y exclusivamente al más acendrado amor de Dios.

Primero en su hogar familiar, donde huérfana de madre hubo de moverse entre su padre y nueve hermanos en un ambiente de fuerte predominio varonil. Por eso sus juegos infantiles eran, con un hermano, intento de fuga, con otro, huida al convento.

Para colmo, le ocurrió lo nunca visto hasta entonces. Ser la primera mujer que fundaba una orden religiosa en la Iglesia. Esto indujo a buscar hombres, para esta peregrina fundación. Se ocupó de instruirlos, orientarles, ayudarles, cortarles el hábito, darles casa y hasta prestarles las primeras Constituciones. Por eso, su trato y relación con los Carmelitas se prolonga hasta el día de hoy.

La plenitud del hombre para Teresa será Cristo, con su humanidad y divinidad. Cristo verdadero hombre y verdadero Dios. Nadie ha defendido con más energía que Teresa de Jesús la supremacía de esa adorable humanidad. Para nosotros los hombres no hay otro bien ni otra esperanza, y no está permitido prescindir de la humanidad de Cristo. Ni siquiera en los grados más eminente de unión mística.

Teresa era una mujer hecha y derecha, toda una mujer delicada, sensible, generosa, sacrificada, afable, servicial, lúcida, culta, profundamente religiosa, cabal. Dotada de talento, energía, tenaz, austera. Supo aceptar los condicionamientos sin drama ni tragedia. Se conocía a sí misma y a las demás. Tuvo ocasión de tratar a las gentes, ella entendía de psicología humana.

Ella que no se casó, hubo de tratar y ocuparse de otros  casamientos; se casaron sus hermanos y ella hizo siempre buenas migas con sus cuñadas, insertándolos en su órbita de vida de oración y envolviéndolos en su obra fundacional.

Teresa es un prototipo femenino y de plena actualidad. Tiene conciencia refleja del papel primordial que la mujer está llamada a desempeñar en el mundo y en la Iglesia. Por eso vive y denuncia en su tiempo la discriminación y la marginación de la mujer en lo eclesial y en lo civil. Actúa, sin embargo, en los dos ambientes sin complejo, siempre con plena dignidad personal en línea correcta de superación.

Toda llena de humanidad fue Teresa. Es prototipo de persona atrayente, conquista el mundo con su simpatía universal. Junto a su espiritualidad evangélica y virtudes teologales no hay que olvidar las virtudes humanas: afabilidad, veracidad, modestia, amabilidad, alegría, cultura. Todos —reyes, monjas, familias, arrieros— se sienten atraídos por ella. Es atractiva en lo físico, en lo espiritual y humano. Humanismo, don de gentes, educación esmerada, sentido práctico de la vida, grandeza personal, cultural y arte y buen gusto con San Juan de la Cruz “padre de su alma”.

Afirma la superioridad de la mujer sobre el hombre, en órdenes tan importantes y tan precisos como el conocimiento profundo de la mujer misma y también el de mayor actitud para la oración. Destaca la realidad evangélica de la existencia de la mujer junto a Jesús. En su encarnación y en sus tres años en los que forja su Iglesia. Ser varonil en ella es la expresión de la perfección de lo femenino.

Hoy que está de actualidad lo femenino en plan polémico y con trascendencia social evidente, volvemos los ojos a este prototipo. La mujer de hoy encuentra en Santa Teresa la expresión muy alta de todos los valores femeninos: delicadeza, regularidad vital, profundidad de sentimientos y sensibilidad exquisita, creatividad insospechada. Sin las taras de lo artificioso, inmune al capricho en que estos suelen diluirse. Ella alcanzó las metas más altas. Teresa de Jesús no se casó pero fue capaz de elevar el concepto de matrimonio al grado más eminente de la vida mística, tomando de este estado el símil más sublime y adecuado para expresar al relación del alma con Dios.

¡Santa Teresa de Jesús mujer y santa enséñanos que solo Dios basta!

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

 

Mons. Ángel Rubio Castro
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Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.