Más fuerte que el olvido

Mons. SalinasMons. Javier Salinas      En las relaciones personales el olvido es la expresión de la distancia, del alejamiento. Por eso las personas que se quieren se dicen que nunca se olvidarán la una de la otra. Cuando algún ser querido muere, se plantean muchas preguntas, pero una de ellas es: ¿Mantendremos su memoria o será también víctima del olvido? Un cristiano cree que Dios nos conoce por nuestro nombre y nunca se olvida de nosotros; por eso para Él siempre estamos vivos.

En la fiesta de Todos los Santos y en el Día de Difuntos son muchos los que visitan los cementerios y manifiestan así una memoria más fuerte que el olvido. Visitar los cementerios es una costumbre que ayuda a no olvidar nuestras raíces, a ser agradecidos, a reconciliarnos con quienes nos acompañaron en su vida, aun con todas sus limitaciones. Una costumbre que los cristianos vivimos unidos a la fe en Cristo Resucitado y que nos asegura que la muerte es como la semilla que espera ser transformada. Si las flores y las velas que ponemos ante las tumbas son un signo de proximidad, la oración por quienes no queremos olvidar nos recuerda que nuestro vivir es un peregrinar hacia el corazón de Dios. Visitar el cementerio nos ayuda a reconocer que no vamos por la vida en solitario, y que nuestra vida está marcada también por la fragilidad y los límites.  Si tenemos fe, todavía vemos más, pues “en la vida y en la muerte somos del Señor”. Y lo que siempre es para nosotros un Misterio, como es la muerte, es iluminado por la fe en Cristo Resucitado, que ha vencido la muerte y nos ha abierto el camino de la vida en plenitud.

+ Javier Salinas

Obispo de Mallorca

Mons. Javier Salinas Viñals
Acerca de Mons. Javier Salinas Viñals 48 Articles
Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.