En mis primeros días de Arzobispo de Madrid

OsoroSierraCarlos2Mons. Carlos Osoro      En estos primeros días de estancia en Madrid, muchas preguntas me han realizado y muchas respuestas he dado. Pero de todas ellas, en mi valoración, después de responderlas, he llegado a la conclusión, que lo más importante que dije, es que en mi misión lo más  necesario, es que he vendido a ser “testigo” y hablar de Dios con palabras y obras, he venido a hablar de quien se nos ha mostrado y han visto los hombres, Jesucristo. Os lo digo con franqueza y con verdad, nada hay más necesario para esta humanidad que necesita una profunda renovación de la mente y del corazón de los hombres, de relaciones entre los hombres de fraternidad y de una profunda renovación cultural, que acoger a Dios en su vida y en su historia. Él, cambia el modo de pensar, de ser, de obrar y de vivir.

No vine para proponer u obtener objetivos políticos, económicos u otros de cualquier tipo, sí para mostrar la verdadera Belleza. He venido aquí para encontrar a los hombres y mujeres en todos los caminos por donde andan y acercar el amor y la misericordia de Dios, dejar hablar a Dios y hablar conellas de Dios. Sí, del Dios que se nos ha revelado en Jesucristo. ¿Qué esto no es importante y no interesa y no es respuesta a los problemas del momento en que vivimos? No nos dejemos engañar. Por muchas razones, estoy convencido, que Dios y la religión es una cuestión fundamental para una convivencia lograda en libertad y respeto. Deseo explicarme bien: la religión requiere la libertad, por eso la libertad tiene necesidad y requiere de la religión. Pero también es preciso decir, que la libertad que buscamos todos los hombres, necesita unareferencia originaria o una instancia superior. ¿Por qué? Solamente habrá valores que nada ni nadie pueda manipular, si existe esa referencia o esa instancia. Es la única garantía de la libertad. Y por eso la Iglesia como Cuerpo que es del Señor, ofrece a Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida. Es la expresión de la Belleza de la Libertad.

Me ha impresionado siempre el texto de Lc 13, 31-35. ¿Por qué? Por que es una propuesta a que los discípulos hagamos lo mismo que el Maestro. En esta página del Evangelio, se nos dicen claramente tres cosas que pueden resumirse en esta expresión: “Empeño por estar en la historia de lo hombres saliendo siempre desde el centro que es Jesucristo, para curar y sanar como Él con su amor y su gracia, mostrando su cercanía a los hombres por todos los caminos que transitan”:

1) Empeño por estar en la historia de los hombres saliendo siempre a todos loslugares desde el centro que es Jesucristo: hay que estar en medio del mundomostrando y anunciando a Dios como sustentador de la libertad auténtica de los hombres. Los fariseos de parte de Herodes que no consentía que otro entregase libertad, le dicen “sal y marcha de aquí”. El hombre de Dios, el discípulo de Jesucristo, no puede marchar de esta tierra y menos cuando ve en la culturaprogresiva indiferencia en sus decisiones y considerando la verdad como un obstáculo, dando prioridad a consideraciones utilitaristas que para nada engendran vida, libertad y encuentro.

2) Estar para curar y sanar como Él, con su amor y su gracia: ¡qué belleza adquieren las palabras de Jesús! “Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a los polluelos, bajo las alas y no habéis querido”. Sí, sanar: construir una familia humana en la que nadie sobra, en la que todos somos necesarios, en la que todos damos vida al otro y generamos la cultura del encuentro y la civilización del amor, desechando la cultura del desencuentro, de la eliminación y de la exclusión. Sanar el corazón del hombre con la vida que regala Jesucristo, que hace que me pregunte siempre “¿quién es mi prójimo?” O aquella otra que dirigió al ciego de nacimiento, “qué quieres que haga por ti?”.

3) Mostrando su cercanía a los hombres por todos los caminos que transitan: de tal manera que quienes se encuentren con nosotros puedan experimentar que llevamos la vida del Señor tan dentro de nosotros que puedan decir, “bendito el que viene en nombre del Señor”.

Voy a tener un atrevimiento en estos primeros días de mi estancia con vosotros,como pastor que siente la responsabilidad del envío que le ha hecho el Señor. El atrevimiento es deciros con palabras del primer libro de los Reyes, lo que considero es importante. Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedió en este momento tan importante? ¿Éxito, riqueza, larga vida, eliminar a los enemigos? Nada de eso quiso. Hizo una súplica: “concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal”(1R 3, 9). ¿Qué quiere decirnos? Todo ser humano tiene una responsabilidad sobre todos los que tiene a su alrededor, hay algunos que la tienen más que otros. Y cuanto más dependa la vida de los otros de sus decisiones y acciones, el criterio último y la motivación para su trabajo, nunca debe ser el éxito personal y menos el beneficio material, tiene que ser el compromiso por la verdad y la justiciapara todos, por construir la fraternidad y la cultura del encuentro, por lograr las condiciones básicas para una convivencia en paz y respeto a todos,  lograda desde el reconocimiento vivido de la dignidad de todo ser humano como “imagen y semejanza de Dios”. Por eso, encontrarnos con los hombres y hablarles con obras y palabras de Dios no es cuestión secundaria, es condición para vivir en verdad y en libertad.

Con gran afecto, os bendice

+Carlos Osoro,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.